En la liga de baloncesto profesional de Estados Unidos se celebra cada año una ceremonia, denominada “Draft”, en el que los equipos eligen por turnos a los jugadores aún no adscritos a un equipo en particular y que se hayan presentado a la elección para obtener sus derechos y de ese modo que no exista un alza excesiva de los precios al desear todos obtener los servicios de las nuevas promesas que cada año aparecen.

Evidentemente esta elección se hace por turnos y por tanto previamente a dicha ceremonia se ha de elegir cuál será el orden en el que los equipos podrán seleccionar a un jugador para obtener sus derechos. Este orden se obtiene de un sorteo en el que cada uno de los equipos puede salir elegido para esos codiciados primeros puestos de draft.

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Sin embargo no todos los equipos tienen las mismas posibilidades sino que cada uno de los equipos tendrá diferentes posibilidades de obtener un buen puesto en el draft en función inversa a la posición que hayan obtenido el año anterior en la temporada. De hecho el que peor quede en la liga tendrá un veinticinco por ciento de posibilidades de obtener un primer puesto en el draft y unas posibilidades astronómicas de estar entre los tres primeros, que son, normalmente, los lugares donde se pueden escoger a los grandes novatos de cada año. En una liga de treinta equipos tener tantas posibilidades de tener una buena posición en el draft está muy cotizado, por lo que determinados equipos se dejan ganar para tratar de obtener ese último puesto que tantos beneficios reporta.

A este tipo de actitud se le denomina “Tanking” y la liga trata de evitarlo.

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Para ello propuso que los cuatro últimos tuvieran iguales posibilidades y que los equipos de mayor nivel mejorasen sus porcentajes para que este tipo de actitudes fueran menos beneficiosas.

Sorprendentemente, en una reunión entre propietarios celebrada en Nueva York, los propietarios de cada una de las franquicias de la liga no han llegado a un acuerdo para hacer realidad un nuevo formato que evitase este tipo de actividades. Necesitaban veintitrés votos a favor y sólo han logrado diecisiete. Muchos sospechan que esta diferencia entre las expectativas, que daban por seguro el cambio de formato, y la realidad puede deberse a un miedo de muchas de las franquicias a verse desfavorecidas por este cambio en un año en el que los posibles playoffs parecen bastante decididos de antemano.