En todos los deportes hay estrellas particulares, aunque sean disciplinas de equipo. Sin embargo, es muy complicado encontrar un deporte en el que un jugador pueda ser tan determinante como en el baseball. Un pitcher (lanzador) en un equipo de baseball es el jugador que tiene que procurar que el otro equipo no anote. No es labor exclusivamente suya, pero en el baseball no se puede marcar si no se batea y un pitcher puede evitar eso.

No es habitual que un pitcher joven, Madison Bumgarner tiene 25 años, sea tan determinante, pero este es un jugador especial. Ya ha logrado tres títulos en cinco años (2010, 2012, 2014) y va de camino para establecerse como uno de los lanzadores más dominantes de las últimas décadas.

Hace muy pocos días logró en la final de las Series Mundiales un partido entero sin una sola carrera, todo un logro para un pitcher. Solo tres días después ha logrado repetir ese mismo logro en las últimas cinco entradas de un partido que, por estadística, su equipo debía perder. Desde hace más de 35 años ningún visitante había logrado la victoria en el séptimo partido de las Series Mundiales y sin embargo él lo ha hecho posible.

Un pitcher es un jugador con un enorme desgaste. En el mejor de los casos deberá hacer en un solo partido 27 lanzamientos a pleno rendimiento, y eso suponiendo un solo lanzamiento por bateador y que todos ellos acaben en captura al vuelo y eliminación directa. Si tiene que eliminar por strikes estaríamos hablando de más de 80 lanzamientos a pleno rendimiento y eso suponiendo tres strikes por bateador de tres lanzamientos y absolutamente ningún bateo.

Muchos titulares, al llegar los partidos eliminatorios, que suceden cada pocos días, se retiran al banquillo para jugar las entradas clave mientras dejan a los suplentes el mayor desgaste.

No obstante, este chico ha realizado 14 entradas consecutivas sin una sola carrera, un récord tan impresionante que hay que ser aficionado a este deporte para entenderlo del todo. Si de dificultad se tratase estaríamos hablando de una gesta al nivel de que un portero parase en una tanda de penaltis absolutamente todos los lanzamientos. Es por eso que en las Series Mundiales de 2014 ha nacido una leyenda.