El asturiano corre este domingo por última vez en Abu Dabi para Ferrari, no fue una relación tormentosa pero la escudería del caballito rampante no pudo o no supo darle un coche ganador al bicampeón del mundo, que en su debut con Ferrari lo hizo con victoria. Llegó a la escudería con las ganas, la ilusión y los sueños de ganar no uno, sino varios títulos, pero finalmente se marcha sin haber logrado ni uno solo, con varias decepciones a bordo de un coche claramente más lento que sus competidores más cercanos.

Con sonados errores en el equipo que los empujaron a perder puntos y podios, con un coche que al costado de otros no parecía ser competitivo y los otrora bólidos rojos en los últimos años no han pasado de ser promesa, expectativas pero sólo eso. Y Alonso tiene hambre de triunfos, de al menos un campeonato más antes de retirarse, aunque se dice que está en la edad de oro de los pilotos de Fórmula 1, su futuro inmediato parece ser Mac Laren pero no es nada seguro hasta que este domingo se haga oficial.

El piloto asturiano se marcha con 11 victorias; 3 subcampeonatos, en los cuales por dos veces rozó la victoria, en el 2010 y en el 2012, uno de ellos se perdió gracias a una pésima gestión de su equipo; se lleva, de todas formas, 44 podios y siendo el cuarto piloto de la Scudería con más triunfos dentro de la historia de Ferrari. El rey indiscutible de los bólidos rojos es y será Michael Schumacher con 72 triunfos, seguido muy de lejos por el legendario Niki Lauda y luego Alberto Ascari con 13, Alonso se marcha con el sabor amargo de haber estado en la mítica marca y no llevarse con él, al menos, un campeonato.

Y se dice que es malo hacer comparaciones pero sus compañeros de equipo en estos años no llegaron a la altura del nivel competitivo de Alonso, algo que deja claro que exprimió al máximo sus coches: 44 podios contra 8 del brasileño Massa y ninguno de Räikkönen, en puntos Alonso alcanzó en sus cinco años 1186 puntos contra 496 de Massa o los escuálidos 53 del finlandés. Y ya que estamos comparando, el español salió 15 veces por delante de su compañero de equipo en el 2010, por ejemplo, contra 4 de Massa, algo que se repitió en siguiente año 2011 y ya en el 2012 fue peor: 18 contra 2 y hablamos en parrilla de salida pero se repite en carrera.

Alonso se marcha sin títulos pero nadie podrá decir que no lo dio todo y más en cada competición, el asturiano quiere, necesita ganar y en Ferrari no pueden hacer nada. De hecho si no renuevan buena parte de su equipo, dudo mucho que salgan de esta opaca etapa que atraviesan. No es todo dinero, a Ferrari le falta una gestión de equipo acompañada de mentes creativas, tanto en diseño de coche como en rendimiento de motores. Su planificación tanto en carrera como en máquina deja mucho que desear.

Tener dinero no significa contar con el mejor talento. Alonso supo estar a la altura pero Ferrari está jugando casi que en segunda categoría. Veremos si el nuevo destino del asturiano viene o no acompañado de esas victorias que lo lleven a lo más alto, a lo que todos deseamos: verlo nuevamente como campeón del mundo. Alonso se lo merece y es una pena que eso no lo haya podido lograr en la mítica marca. #Trabajo