Desde que hace ahora 84 años se jugó en Uruguay el Campeonato del Mundo de Fútbol de 1930, en la mente de muchos uruguayos está por repetirse un evento similar 100 años después, es decir dentro de 16 años, un campeonato con final en el estadio de Montevideo, ciudad que ya fue escenario de la anterior disputa.

Sin embargo, los tiempos cambian y lo que en aquellos tiempos fue un mundial pequeño entre unas pocas selecciones y casi amateur ahora se ha convertido en un monstruo que en este momento solo los países con mayor tradición futbolística o mayor capacidad económica pueden llegar a plantearse afrontar en solitario. Es por ello que Uruguay decidió hace ya algunos años invitar a participar de este proyecto a su vecino del otro lado del Río de la Plata.

El acuerdo en un principio parecía muy cercano y casi se daba por hecho. Se trata de dos países que siempre han sido socios naturales en innumerables proyectos y que además comparten su pasión por el fútbol. Además las infraestructuras de ambos países son lo suficientemente complementarias como para llegar a formar un buen equipo en un proyecto de esta magnitud. Se podría entregar una parte importante de la fase de grupos a Argentina, con un mayor territorio y un mayor número de estadios con capacidad de acoger un partido del nivel que se exige en un mundial de fútbol.

Todo parecía ya hecho pero, de pronto, Argentina ha anunciado que no está interesada en el proyecto y que mejor se baja del barco. Esto ha traído, en primer lugar, un cierto desasosiego entre las autoridades de Uruguay que se encuentran de pronto sin su mejor socio para poder llevar a buen término su sueño de acoger un mundial en el año del centenario.

Empero, no todo está perdido en las tierras del sur del continente con respecto al mundial de 2030, pues Chile ha salido al quite para anunciarse como posible socio. Aunque existen múltiples problemas, el primero de ellos es que todos los desplazamientos tendrían que realizarse cruzando Los Andes, con las implicaciones que esto tiene para la logística, pues no se trata solo de llevar personas, sino también mercancías y utillaje de los diferentes equipos.