Una vez finalizado el Campeonato del Mundo de Ajedrez, Carlsen durmió hasta el mediodía, luego se fue a jugar al baloncesto y al póquer, juego este que le encanta, con sus amigos. Y solo al día siguiente atendió a la prensa para contar cuales habían sido sus impresiones del match contra el indio Viswanathan Anand y algunas de las interioridades de las partidas.

Carlsen es un prodigio del ajedrez. A sus 23 años y ya campeón del mundo por segunda vez le espera un futuro espléndido y los analistas se empiezan ya a preguntar si conseguirá emular, e incluso superar, a Garry Kasparov, que también fuera su analista, y permanecer veinte años en la cúspide del ajedrez mundial.

Preguntado sobre cuál fue su momento más difícil, Carlsen recordó con pavor su error en la sexta partida que Anand no fue capaz de aprovechar. Entonces tuvo que contenerse para que no se le notara el temblor interior que le devoraba. Otra de las situaciones dramáticas que tuvo que superar fue en la undécima partida, que puso fin al campeonato, cuando Anand innovó genialmente en la jugada 23. “Fue una descarga eléctrica. Mi posición era muy peligrosa. Fue un momento muy difícil”.

Si Anand hubiese acertado, apenas tres jugadas después, le hubiese puesto casi rozando la derrota. Carlsen supo reconocer lo cerca que había estado del precipicio. Sin embargo, aclaró, “resulta equivocado decir que alguien ha jugado muy bien, pero le han fallado los nervios”. El campeón noruego explicó que el domino de la tensión es consustancial al juego y no puede separarse como un hecho externo. El hecho es que Anand, a sus 45 años, quizá ya no sea físicamente capaz de contener los nervios como sí hacía en sus épocas más felices, cuando dominó incontestablemente el ajedrez mundial.

Carlsen agradeció los consejos de Kasparov y la preparación de Peter Heine, que había sido analista con el indio. El hecho de contar con él le hizo conocer qué posiciones jugaba Anand con más disgusto y en cuáles se sentía más cómodo. Cierto es que esa ventaja queda anulada cuando el propio Anand sabe que su ex - analista trabaja para su contrincante.

Por último, Carlsen reflexionó sobre cómo el ajedrez debe aumentar su valor comercial y cómo también debe incluirse más en los sistemas educativos, manifestando que en Noruega existe tal proyecto, a debate ahora por el Parlamento.