La Defensa Berlinesa, también llamada Muro de Berlín, fue la elegida por el indio Viswanathan Anand para tratar de contener al noruego Magnus Carlsen, que jugaba con blancas en esta séptima partida.

Anand, todavía tocado por el enorme golpe recibido en la sexta partida, en la que dejó escapar una victoria sencilla para terminar siendo derrotado, no corrió riesgos y eligió una defensa sólida, que no le permitía aspirar a la victoria, pero que le daba muchas posibilidades de empate si la efectuaba correctamente.

La partida, así, transcurrió según las líneas de juego ya estudiadas por ambos contendientes, por sus analistas y sus super computadoras, sin buscar ninguno de los dos caminos nuevos que provocasen alguna sorpresa. Así, a pesar de pasar a la historia como la segunda partida más larga de los campeonatos del mundo, resultó aburrida para los espectadores, que vieron a Carlsen someter a Anand a una presión ficticia que nunca puso nervioso al indio. De hecho, el Muro de Berlín es conocido por ofrecer partidas soporíferas.

Las primeras 25 jugadas de ambos contendientes eran una copia exacta de las efectuadas en la partida de Giri contra Radyábov que ambos conocían. Solo hubo un ligero cambio en la jugada 31, que Anand llevaba preparada tras análisis con super computadoras. Analistas informáticos manifestaron que, de hecho, todos conocen el análisis de posiciones similares que llegan hasta la jugada 60.

Así, la partida estaba abocada a las tablas, que se pudieron haber firmado mucho antes de no haber persistido Carlsen en la presión, jugando una posición de tablas teóricas. Esto, que casi roza la conducta antideportiva, sentó mal a muchos de los que contemplaban la partida en directo y que juzgaron esta insistencia inútil como una falta de respeto a Anand, que solo podía perder si cometía un error de principiante. Sin embargo, el estilo de Carlsen hace que siempre busque ese tipo de resquicios hasta el final.

Mañana, una nueva partida en la que Anand jugará con blancas y tendrá una nueva oportunidad para empatar el campeonato y cambiar la ventaja psicológica a su favor.