Cleveland Cavaliers empieza a parecer un espejismo de sí mismo. Durante la pretemporada maravillaron a todos con un juego vistoso a la par que efectivo. Nada en sus estadísticas y en sus movimientos sobre el campo parecían presagiar que su única victoria en la temporada sería contra Chicago Bulls, rival directo. Por el contrario, otros equipos mucho más modestos están logrando dejar en evidencia el juego del equipo, llevándoles siempre hacia la derrota.

Muchos empiezan a preguntarse cuál es la clave de la debacle de un equipo que hace no mucho tiempo estaba superando ampliamente a sus oponentes. Existen diferentes teorías, desde la dependencia excesiva de LeBron James, hasta la falta de motivación de un equipo que no tenía la resistencia para soportar las primeras derrotas.

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Sin embargo, la que más votos tiene es la de la falta de juego en equipo. Hay una estadística que, aunque no resulta definitiva, habla a las claras del tipo de juego que lleva a cabo un equipo. Esta estadística es el número de asistencias que un equipo tiene a lo largo de un partido, es decir, los pases que dejan franca una canasta.

El baloncesto es un deporte en el que los jugadores son, en general, muy buenos o no estarían en la mejor liga del mundo. No existen basquetbolistas a los que puedas anotar de manera sostenida en el uno contra uno y menos aun cuando se dan ayudas. Y aunque fueras capaz, es evidente que tu anotación se resentirá, porque si tienes jugadores tan buenos como para enfrentarse contra el mundo seguirán teniéndolo más fácil ante una buena asistencia. Es por ello que las asistencias son tan importantes en este juego, porque suben de manera considerable la anotación al facilitarla y permitir un juego más fluido.

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Sin embargo, en los Cleveland Cavaliers no logran realizar asistencias. Su rival en Utah, por poner un ejemplo, realizó 4,3 veces más asistencias que ellos. De hecho podríamos llegar a ahondar más en el problema si tenemos en cuenta que de las 6 asistencias que hicieron los Cavaliers, 4 fueron de LeBron. Esto quiere decir que no solo no tienen asistencias, sino que cuando las que tienen no van hacia su jugador estrella, sino que salen de su jugador estrella. En este deporte se suele decir que hay que alimentar a las vacas sagradas y no al contrario, es decir, que hay que dar asistencias a tus estrellas para que anoten y no al revés.

Los Cleveland Cavaliers tienen que revisar este punto del manual.