La lucha libre mexicana es una de las más prestigiadas a nivel mundial debido a la gran cantidad de figuras que, a través de los años, han inventado llaves y castigos que los han convertido en personajes legendarios de este deporte.

Pedro Aguayo Damián, mejor conocido como ¨El Perro Aguayo¨, es uno de ellos. Desde sus inicios en el año de 1968, demostró cualidades para convertirse rápidamente en el consentido de la afición de todos los tiempos, tal y como él mismo nos cuenta: ¨Empecé en la lucha por casualidad y también por la necesidad de sacar adelante a mi familia. En ese entonces era panadero, y cuando salía de trabajar pasaba por un gimnasio, un día me invitaron a entrar para ayudar a entrenar a los que ya empezaban a ser profesionales y me pusieron una arrastrada que para qué les cuento.

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Seguí yendo todos los días, y ahí me di cuenta de que tenía posibilidades para subirme al ring y hacer historia¨.

 Don Pedro, como lo llama cariñosamente la afición, descubrió en esa tarde que había una manera de sacar todas sus frustraciones, y lo mejor, que le iban a pagar por hacerlo. ¨Este deporte es muy noble, pero nadie se puede imaginar el sacrificio que significa subirse al cuadrilátero¨, comentó el luchador, y continuó: ¨A estas alturas de mi vida, ni siquiera recuerdo cuántas fracturas tengo en todo el cuerpo, ya perdí la cuenta. Lo que sí tengo en mi memoria, es que gracias a ellas no podía tener una convivencia normal con mis hijos y hacer cosas tan simples como cargarlos. En una ocasión me aplicaron un castigo conocido como martinete que me provocó una operación en las cervicales que me tuvo durante meses en cama¨, nos confesó.

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¨El Perro Aguayo¨ nunca quiso plasmar su leyenda en el cine ni abrazar una carrera artística  como lo hizo su eterno rival, ¨El Santo¨: ¨fueron muchas ofertas las que me llegaron , pero no me interesaron porque me quitaban mucho tiempo y mi verdadera pasión era estar en las arenas¨.

Antes de despedirnos, ¨El Perro Mayor¨ confesó el enorme orgullo que siente de tener un sucesor que siga con su legado dentro de la lucha libre, ¨El hijo del Perro Aguayo¨: ¨Hubo momentos en los que me hubiera gustado que Pedro siguiera otro camino, lo platiqué muchas veces con mi esposa, pero él estaba decidido. Muchos padres estarán de acuerdo conmigo que más grande que el temor de que sus hijos pasen por lo mismo que uno, está el sueño de que continúen con nuestra historia. Estoy muy orgulloso de mi hijo porque es un extraordinario luchador¨,  concluyó uno de los personajes más queridos de todos los tiempos de la lucha en México, el "Perro Aguayo".