La 102 Edición del Tour de Francia, que se desarrollará entre el 4 y el 26 de julio de 2015 será una de las más montañosas de la historia. En esta ocasión los organizadores han acortado el número de kilómetros de las etapas contra reloj y han convertido la mítica carrera francesa en un infierno para los velocistas y los rodadores.

La razón posiblemente hay que buscarla en que por fin Francia cuenta con jóvenes ciclistas capaces de vencer en su propia carrera. Hay que recordar que el último campeón francés hay que ir a buscarlo, nada más y nada menos que a 1985, el año en que el gran Bernard Hinault logró su 5º y último Tour.

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Desde entonces, no solo ni un solo ciclista francés ha logrado el galardón, sino que apenas logran estar en el podium de los tres primeros. El último en lograr tal hazaña fue Richard Virenque en 1996 que, recordemos, fue un ciclista inmerso en casos de dopaje.

Sin embargo, la llegada de dos jóvenes escaladores Pierre Rolland y Thibaut Pinaud, pueden devolver a Francia a los más alto y quizá por ello los organizadores hay reducido casi al mínimo las etapas en contrarreloj individual que sumarán únicamente 14 kilómetros. A estos, habrá que sumarles los de una crono por equipos de 28 km. Pero eso es todo. Y en contraposición siete llegadas en alto en la que destacan las tres alpinas que todo parece indicar que serán las que decidan la carretera.

Este año los corredores tendrán que subir prácticamente todos los colosos de Los Alpes, con la excepción quizá de La Madeleaine.

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Pero en tres días ascenderán el Glandon, Chaussy, Mollard, la Croix de Fer, el durísimo díptico Telegraphe-Galibier y el mítico Alpe D´Huez que se espera que sea el juez de la carrera. Además de ello, visto el éxito de las últimas Vueltas a España, el Tour está introduciendo también esas etapas trampa que terminan en breves subidas con gran desnivel, como la llegada al Muro de Bretaña o el Muro de Huy.

Este recorrido, que no ha gustado nada al campeón británico Chris Froome sí beneficia a otros escaladores puros como Níbali, Contador y, sobre todo, Nairo Quintana, además de las dos jóvenes promesas francesas. Lo que es evidente es que se han terminado los tiempos en que los contrarrelojistas podían ir controlando su ventaja en la montaña. Este será un Tour de ataques.