Si algo se aprende en la liga de baloncesto profesional de los Estados Unidos es que cualquier partido puede significar una derrota, no importa la calidad de tu oponente, no importa el estado físico de tu oponente y no importa cuanta sea la diferencia entre ambos equipos en la tabla de clasificación.

El partido de los Chicago Bulls en su United Center contra los Indiana Pacers parecía un partido más que asequible. Todo parecía indicar que la victoria era más que probable. Sin embargo la note fue aciaga y al final el marcador certificó la derrota de unos Chicago Bulls que en ningún momento parecieron en problemas graves.

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El primer cuarto entró dentro de lo razonable para Indiana Pacers, cuya media de anotación en un solo cuarto ronda en este momento los veintitrés puntos, anotación que certificaron en este primer periodo que acabó con un veintitrés a veinte que les dejaba con una ventaja de tres puntos sobre unos Chicago Bulls que traicionaban su propia media, que en este momento es superior a los veinticinco puntos.

En el segundo cuarto se produjo exactamente el mismo patrón que en el primero, con los Chicago Bulls intercambiando canastas con unos Indiana Pacers que se mantenían en su línea mientras ellos no lograban entrar en su propio juego, lo que provocaba que los visitantes se encontraran especialmente cómodos en el partido. El resultado fue de nuevo de veintitrés puntos para los Indiana Pacers mientras los Chicago Bulls llegaban a los veintidós.

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Algo no estaba funcionando en la cancha y los Chicago Bulls lo sabían mientras se dirigían a los vestuarios.

El tercer cuarto no empezó de manera muy distinta. De nuevo los Indiana Pacers seguían en su media mientras los Chicago Bulls no lograban salir de ella. Con el paso de los minutos quedó claro que el cuarto volvería a ser igual que los anteriores, con ambos equipos acabando cerca de los veintitrés puntos. De hecho en este cuarto ambos acabaron en esa cifra.

El último cuarto cambió la dinámica pero no cambió el partido. Ambos equipos comenzaron a subir en anotación y ambos superaron los veintitrés puntos de anotación. Sin embargo en los visitantes ese aumento les llevó a los treinta puntos mientras Chicago Bulls no pasaba de unos veinticinco que no les llevaban a nada.

La baja anotación de sus estrellas llevó en este partido a los Chicago Bulls a una derrota más producto de ellos que de sus oponentes, que solo cumplieron con el guion establecido.