Los San Antonio Spurs están ahora mismo en un puesto de cierto privilegio en la Conferencia Oeste. Llevan cinco partidos seguidos con victorias y empiezan a ser uno de los más serios candidatos a la victoria final en esta conferencia, con permiso de los Memphis Grizzlies. Los Indiana Pacers, por el contrario, están en mitad de la tabla en la Conferencia Este y no acaban de lograr imponerse en el global de la temporada, en el que han sufrido contra equipos que, en teoría dada la clasificación, deberían ser fáciles.

En el primer cuarto los San Antonio Spurs no se complicaron la vida. Un juego sencillo y de memoria basado en Tim Duncan, Manu Ginobili y Tony Parker que llevó a que el equipo aguantase sin demasiado problema el juego de ataque intensivo que puso sobre la mesa el equipo del estado número 15 de la unión. A pesar de atacar y defender con mayor intensidad y a pesar de estar utilizando más que sus oponentes a los jugadores clave los Indiana Pacers solo lograron un 27 a 25 frente a sus rivales.

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Habían logrado muy poco a pesar de esforzarse mucho para la consecución del objetivo.

Con el segundo cuarto los del estado de la estrella solitaria plantearon el mismo estilo de juego. Sencillo, rápido y mil veces puesto sobre la mesa. De nuevo obtuvieron un resultado muy similar. Frente a un equipo que estaba planteando un juego cortoplacista los San Antonio Spurs se quedaron muy cerca en el marcador. En este caso un 28 a 25 que no ayudó en nada a que a los Indiana Pacers les resultase rentable el esfuerzo. De camino a los vestuarios muchos temían la segunda parte.

Los jugadores de San Antonio Spurs no salieron a comerse el mundo, sino que de nuevo fueron paso a paso, como una máquina bien engrasada. Punto a punto y minuto a minuto fueron primero reduciendo la ventaja y posteriormente obteniendo la suya propia hasta acabar el cuarto un punto por encima.

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Un parcial de 27 a 21 y mucho por jugar en el último cuarto.

En el último cuarto los Indiana Pacers salieron a comerse el mundo. Jugadas rápidas y canastas arriesgadas que les acabaron pasando factura. Los Spurs sencillamente siguieron adelante y para cuando llegaron al minuto 6 estaban empatados a 91. A partir de ese punto todo fue cuesta arriba para los Spurs y cuesta abajo para los Pacers que acabaron 100 a 106. Una historia de la liebre y la tortuga que todos sabemos que final tuvo.