Hay días que te sientas en el vestuario a mitad de partido y te preguntas por qué no te quedaste en la cama durmiendo, que estabas mucho más cómodo y calentito. Y es que calentitos se fueron a casa los Minnesota Timberwolves tras perder por un aplastante ciento treinta y nueve a noventa y uno en el Smoothie King Center. De hecho la única razón por la que no recibieron el peor resultado de la temporada es porque esa misma noche Philadelphia Seventy Sixers perdieron por un resultado aún más abultado y al final los números mandan y su derrota quedará un poco ensombrecida por la recibida por el equipo de Pensilvania.

El primer cuarto fue el peor del partido.

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Tras un inicio en el que parecía que estaban salvando los muebles, y estamos hablando de perder por catorce a seis en cuatro minutos, recibieron un parcial de veintinueve a trece que cerró cualquier posibilidad de que el cuarto tuviera arreglo, dejando el parcial en un cuarenta y tres a diecinueve y una diferencia en el marcador de veinticuatro puntos.

El siguiente cuarto fue mejor, pero es que el anterior había sido tan desastroso que mejorarlo no era precisamente una misión imposible. Lograron mantener las formas y perdieron solo por un "ajustado" veinticinco a treinta y siete, dejando al descanso la diferencia en treinta y seis puntos, diferencia que seguiría aumentando en los siguientes cuartos.

Tras el descanso los jugadores de New Orleans Pelicans salieron más tranquilos a la cancha y únicamente se distanciaron otros diez puntos.

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Un treinta y ocho a veintiocho que parecía casi un buen resultado visto lo que habíamos presenciado en la cancha, donde un equipo parecía de juveniles y el otro de profesionales de este deporte.

En el último cuarto los New Orleans Pelicans salieron a no humillar más a sus rivales, dejando el parcial en un veintiuno a diecinueve a su favor. Ganaron el último cuarto pero al menos no dejaron en un lugar penoso a sus rivales ganando cada uno de los cuartos por más de diez puntos y superando los cincuenta puntos.

Una paliza histórica que pudo ser peor.