No hay duda de que en este momento el equipo liderado por Serge Ibaka y Reggie Jackson no está para competir de manera seria en una liga de #Baloncesto como la de Estados Unidos. Es un equipo representado por alrededor de cuatro jugadores y dos de ellos no están siquiera en condiciones de poder jugar. Nadie duda de la calidad de los jugadores que en este momento defienden los colores de Oklahoma City Thunder, pero las estrategias preparadas para la temporada no pueden llevarse a cabo en un equipo con la cantidad y calidad tan enorme de bajas que ellos sufren en este momento. Este hecho se evidenció sobremanera en un partido contra los jugadores de Brooklyn en el que perdieron por más de treinta puntos.

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Ya desde el principio, el partido empezó mal, ya que solo en el primer cuarto encajaron una desventaja de trece puntos (diecinueve a treinta y dos) que sirvió como ejemplo perfecto del estado de forma del equipo. Fue su peor cuarto, pero es que los demás tampoco representaron una enorme mejora.

El segundo cuarto acabó con otros seis puntos de desventaja, en este caso veintiuno a veintisiete para los de Nueva York. En este punto la ventaja de los neoyorquinos llegaba a los diecinueve puntos, muy cerca de la barrera psicológica de los veinte. El descanso en el Barclays Center resultaba completamente opuesto para ambos equipos.

Sin embargo el tiempo de descanso no sirvió de revulsivo y en el tercer periodo la ventaja se incrementó en otros cuatro puntos hasta colocarse en veintitrés.

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Los Oklahoma City Thunder veían cada vez más lejos la victoria y muchos en el campo bajaban ya los brazos; algunos aficionados enfilaban hacia la salida por no terminar de ver la caída de un equipo que sencillamente está demasiado herido para poder levantarse.

De hecho, en el último cuarto, de no haber marcado un solo punto los de Brooklyn, Oklahoma City Thunder solo hubiera logrado empatar el partido. Sin embargo recibieron otros treinta y un puntos, dejando el marcador en ochenta y cinco a ciento dieciséis. Un castigo inmerecido para un equipo que ha demostrado más casta que forma.

Al final nada se puede hacer cuando jugadores tan importantes acaban en la enfermería; solo aguantar y esperar que la paliza sea recuperable en el futuro.