El partido que disputaron los equipos de Oklahoma City Thunder y Houston Rockets fue uno de los que tuvo un resultado más bajo de las últimas temporadas. Entre ambos apenas si llegaron a los ciento treinta puntos, cuando no resulta extraño que un solo equipo logre esa marca en un partido que tenga una buena anotación.

Este fue un partido que ganaron los Houston Rockets, pero en el que ninguno de los dos equipos estuvo especialmente inspirado de cara al aro, con excesivos fallos y muy poca mordiente en un partido que se decidió más por defecto de puntos del perdedor y no por exceso de acierto anotador del ganador del partido.

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El primer cuarto fue el que trajo una mayor anotación al marcador, con ambos equipos muy cerca de llegar a los veinte puntos y Houston Rockets incluso llegando a superar esta marca. El resultado final del cuarto, unos veinticuatro a diecinueve que prometían un partido normal, al menos desde el punto de vista de las estadísticas. Los equipos estaban algo flojos en ataque, pero en principio no parecía un partido con una anotación excesivamente baja.

El segundo cuarto, por el contrario, ya mostró unas anotaciones mucho más preocupantes, que no llegaron a superar para ninguno de los dos equipos los veinte puntos. El resultado final de este cuarto fue de dieciocho a catorce, lo que dejaba el marcador en unos treinta a tres a cuarenta y dos que dejaban una anotación algo baja para la primera mitad.

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Sin embargo la segunda mitad estaría aún más falta de anotación. A la salida de los vestuarios el público esperaba que el resultado mejorase y se llegase a una segunda parte que pudiera enmendar la primera. Sin embargo el resultado empeoró aún más

En el tercer cuarto el resultado para Houston Rockets pasó a ser de solo nueve puntos en todo el cuarto, es decir menos de un punto por minuto. Por el contrario en Oklahoma llegaron a obtener dieciocho puntos, que colocaban su ratio de puntos en unos aceptables, aunque bajos, punto y medio por minuto.

El último cuarto repitió el resultado del segundo, dejando el resultado final en sesenta y nueve a sesenta y cinco para unos Houston Rockets que pareció que salían con los suplentes. Un partido soporífero y que no logró aportar el suficiente espectáculo como para que resultara mínimamente interesante.