El primer partido de los Chicago Bulls desde la vuelta de su gran estrella, Derrick Rose, resultó en una victoria en la que el base aportó más presencia que juego. Es evidente que el jugador nacido en Chicago no está aún en su mejor forma y que aún tiene ciertos temores hacia sus tobillos, pero su sola presencia afecta. Muchas marcas caían sobre él y permitían un juego fluido a sus compañeros.

Los Milwaukee Bucks no lograron ganar este partido, lo que dice mucho de las posibilidades del equipo ante la espera de la vuelta de Joakim Noah.

El primer cuarto empezó con cierta tranquilidad, algunos arreones por parte de ambos equipos que llevaron a algunos parciales, pero que podrían calificarse de meras rachas. Sin demasiados sustos se llegó al final de un primer cuarto que acabó con un veintitrés a veintiuno para los de Illinois, sin que la ventaja pasara de la mera estadística.

De hecho esta fue la tónica durante la primera mitad del segundo cuarto, momento en el que uno de los parciales, en este caso de los Milwaukee Bucks, llevó el marcador del treinta y siete iguales al cuarenta y seis treinta y siete en un parcial de nueve a cero que no pudo ser solventado por el Chicago Bulls. El partido llegó al descanso con cincuenta y tres a cuarenta y nueve.

El tercer cuarto empezó con muy mal pie para unos Milwaukee Bucks que no lograron anotar en más de tres minutos, momentos que aprovecharon los de Chicago para imponerse en el marcador hasta el cincuenta y tres a cincuenta y cinco en un parcial de seis a cero que les colocaba por delante. Ese marcador se iría arrastrando con pequeñas alternativas por el resto del cuarto hasta llegar al setenta a setenta y dos definitivo.

El último periodo resultó en una carrera en la que un equipo, los Chicago Bulls, siempre permaneció a unos pocos puntos de sus rivales, que no desistieron. Sin embargo poco a poco y punto a punto se fue abriendo una pequeña ventaja que acabó por romper el partido, que acabó con una diferencia de nueve puntos que no reflejó lo igualado del encuentro.

El público aplaudió a ambos equipos, que habían dado un espectáculo que será difícil de olvidar en mucho tiempo en la ciudad. Puro baloncesto.