Los Houston Rockets están ahora mismo en una excelente forma, como demuestra el hecho de que hayan logrado ganar a casi todos los equipos contra los que se han enfrentado, con la honrosa excepción de algunos como los Memphis Grizzlies, equipo que en este momento domina la Conferencia Oeste. Los Sacramento Kings, por el contrario, están en la parte baja de esta misma conferencia y han sufrido contra una enorme cantidad de equipos, incluso en los casos en los que han acabado por obtener la victoria. Esta diferencia se notó enormemente en el partido que los enfrentó.

El primer cuarto comenzó con James Harden marcando el ritmo del equipo, a la vez que iba repartiendo el juego e incomodaba de sobremanera a los jugadores interiores de unos Sacramento Kings que no podían seguirle el ritmo a un equipo que durante todo el cuarto mantuvo una presión continua contra la defensa de los californianos, la cual acabó por ceder una ventaja de 18 puntos frente a los tejanos. Incluso a pesar de encontrarse los jugadores del estado de la estrella solitaria en unos porcentajes de acierto en el tiro inferiores a los que están acostumbrados, sencillamente tenían muchas más oportunidades que sus rivales y eso se acabó notando en el marcador. Al final un 37 a 19 que cerraba de manera brusca el partido.

El segundo cuarto tuvo por dominador a los Sacramento Kings. Unos Houston Rockets lastrados por un tiro deficiente no pudieron imponer en el marcador el dominio que ya estaban demostrando sobre la cancha. Demasiados tiros fallados por algunos de los jugadores que nunca fallan acabaron por costarle a los tejanos un marcador de 31 a 20. La ventaja había pasado de ser de 18 puntos a ser solo de 7.

En el tercer cuarto el juego estuvo mucho más igualado, con ambos equipos mostrando muy pocas cartas y reservándose para el final del partido, donde tendrían que apostar mucho más. Al final de 20 a 23 para los de California y siguiente cuarto.

En el último cuarto los tejanos mostraron de lo que eran capaces y no dejaron oportunidad de réplica a los californianos. Un James Harden en modo ya imperial llevó a su equipo a un 25 a 16 que dejaba el global en unos 102 a 89 que resultaban poco discutibles.