Los Ángeles Clippers siguen en estos momentos entre los mejores equipos de la Conferencia Oeste, lo que no deja de ser un logro en un grupo en el que están algunos de los mejores conjuntos de todo el campeonato, como puedan ser los Memphis Grizzlies, los Houston Rockets y los Golden State Warriors. Tienen en sus filas a jugadores tan buenos, y que además destacaron en Salt Lake City, como Blake Griffin, Jamal Crawford y Chris Paul. Por el contrario, los Utah Jazz son ahora mismo uno de esos equipos que navega en tierra de nadie. Con buenas cifras en su conferencia pero insuficientes para estar entre los mejores en un lado del cuadro donde todos son muy buenos, el partido parecía decidido desde el principio pero incluso después de un primer cuarto desastroso los Utah Jazz plantaron cara a sus rivales.

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En el primer cuarto acabó el partido respecto al marcador y tras él empezó el autentico espectáculo. Los Ángeles Clippers impusieron desde el principio su ley y no dejaron a los locales plantear ningún tipo de resistencia desde el principio hasta el final del cuarto. El equipo californiano se puso por delante desde el salto inicial y se dedicaron durante todo el tiempo reglamentario a ir abriendo brecha en el marcador sin pausa. Cada acción ofensiva de los jugadores visitantes era una oportunidad manifiesta para aumentar la ventaja mientras los jugadores de Utah Jazz se preguntaban el mejor modo de encontrar una solución a un partido que se les escapaba como arena entre las manos. Nada se pudo hacer por salvar el marcador y los locales solo pudieron sentarse a observar cómo el luminoso acababa en un 35 a 18.

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Casi el doble de puntos para Los Ángeles Clippers que para los Utah Jazz. Demoledor.

Tras este cuarto el resto del partido volvió a las anotaciones normales, pero los Utah Jazz no pudieron salvar los muebles y solo les quedó la honra de haber acabado los otros tres cuartos con un marcador de 78 a 77 a su favor, completamente insuficiente para llegar a disputar el partido a sus rivales pero que al menos dejaba a los locales con el regusto de haber podido plantar cara a sus rivales, aunque fuera con el partido ya perdido de antemano.

Se ofreció un gran espectáculo en el Energy Solutions Arena de Salt Lake City, pero el marcador ya estaba decidido.