Si bien este Mundial de Ajedrez está produciendo alguna novedad interesante en el ámbito de la táctica, no parece que vaya a pasar a la historia por la emoción que despiertan sus partidas. Así, en el noveno enfrentamiento que se jugó este jueves, ambos contendientes firmaron las tablas después de apenas 20 jugadas y en apenas una hora de partida.

A falta tan solo de tres partidas para decidirse quién será el campeón, Carlsen sigue dominando el juego por 5-4 y las posibilidades del jugador indio decrecen cada día. El llamado Tigre de Madrás no se está mostrando muy mordedor.

Hoy, a juicio de los analistas, Anand salió descaradamente a la búsqueda de las tablas, tablas que no parece que Carlsen tuviese mayor interés en impedir. La defensa elegida fue de nuevo la Berlinesa, o el llamado Muro de Berlín. Esta se hizo famosa en el enfrentamiento del 2000, entre Krámnik y Kasparov, perdiendo este último el mundial ante la imposibilidad de atacar esa estructura tan sólida. Son incontables los análisis que desde entonces se llevan haciendo del llamado Muro y, hasta ahora, nadie ha podido romperlo de un modo realmente claro.

En esta ocasión Carlsen se desvió mucho, antes que en otras ocasiones, de los caminos más trillados de la defensa e innovó, como es su costumbre, ya en la jugada 11. Pero en esta ocasión Anand se había guardado un as en la manga y también realizó una nueva innovación, que dejaba a las blancas ante una disyuntiva difícil: o lanzarse a ganar en una posición en la que las negras estarían con muchas posibilidades o firmar unas tablas veloces.

Esta última opción fue la que eligió el campeón Carlsen, quien reconoció tras la partida que Anand había demostrado haber preparado mucho mejor que él esa variante y que le pareció más sensato aceptar las tablas. Estas se produjeron por repetición de jugada y, de todos modos, acercaban más al noruego a la victoria final.

El viernes, Anand, de nuevo con piezas blancas, apurará las pocas oportunidades que le restan de cambiar el signo del Campeonato. Todos los analistas piensan que ha guardado para entonces sus mejores armas.