El Mundial de Ajedrez 2014 quizá pase a la historia como el mundial de los errores. Terminada la vorágine, y con el resultado conocido de la victoria de Magnus Carlsen, quizá sea el momento de extraer algunas conclusiones.

Anand estuvo mejor que en la anterior edición

Si bien es cierto que el indio Viswanathan Anand perdió, no dejó la misma sensación de abatimiento y falta de preparación que el año anterior en el Mundial celebrado en la India. Allí la victoria de Carlsen fue sencilla. En esta ocasión, el resultado es un tanto engañoso y la igualdad presidió en la mayoría de las partidas. Anand tuvo instantes brillantes, como el que le llevó a empatar el match tan rápidamente en la tercera partida o la genial contribución a la Defensa Berlinesa en la undécima que terminó cavando su tumba.

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Sin embargo, no fue suficiente y dos errores gravísimos en dos partidas -la sexta y la undécima-le derrotaron. Aunque estuvo a un buen nivel, quizá esto quiera decir que su ciclo se acaba y que, enfrentado a la máxima tensión de un Mundial, ya no es capaz de superar los nervios que esta vez le jugaron dos terribles malas pasadas. Está por ver si este mundial anuncia ya el declive del Tigre de Madrás como jugador profesional y la llegada de una nueva generación que le supere o si todavía le quedan algunos rugidos en la élite del ajedrez.

El formato del Torneo de Candidatos necesita revisión.

Otra conclusión obvia para los analistas es que no puede volver a ocurrir que un campeón tenga que defender su cetro en tan poco tiempo. Apenas un año después de conseguir la victoria en 2013, Carlsen tuvo que volver a enfrentarse al enorme desgaste que supone la defensa del título.

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Esto lleva a que no puede dedicarle el tiempo que debiera a otros torneos o al estudio que en este deporte se antoja fundamental. Kasparov aún recuerda la tortura que supuso los duelos con Karpov de la época y como al terminar uno de ellos su único alivio era pensar que tendrían que transcurrir tres años para llegar al siguiente. Lo que Kasparov llamó "el síndrome de la revancha" y que consiste en la enorme angustia de verse una y otra vez enfrentándose al mismo jugador, sin tiempo para pulir defectos o enfrentarse a otros distintos. Es obvio que el sistema deberá modificarse.