Fue una final atípica, donde las Águilas del América aprovecharon el descontrol emocional de los Tigres para ceñirse con justicia su doceava corona de la historia. Los seguidores del América siguen festejando y presumiendo lo logrado por su equipo.

La gran final arrancó con un sobresalto para las Águilas, ya que en el primer minuto de juego en un balón retrasado a Moisés Muñoz se le pasó la pelota al intentar controlarla y por poco se convertía en autogol.

Los nervios eran evidentes en los 22 jugadores que tomaban parte de esta final, las imprecisiones, los errores y las faltas se hicieron presentes en el amanecer del partido, y a los tres minutos salía la primera tarjeta amarilla para el defensa universitario Jorge Torres Nilo, por una falta sobre Zuñiga.

Luego de 7 minutos, América era un tanto mejor que sus rivales, y así llegó la primera clara de gol para los locales; Michael Arroyo recorrió de izquierda al centro y a la altura del pico del área sacó potente disparo de pierna derecha que pasó silbando a unos centímetros de la cabaña de Guzmán.

Las faltas seguían siendo el reflejo de la presión que sentían los futbolistas en el terreno de juego, a los 11´, Rubens Sambueza era amonestado por una falta y al 23´ Dueñas también se pintó de amarillo. Imperaba la fuerza más que el #Futbol, esto como consecuencia de que el encuentro era rápido.

La dinámica del juego era clara; los americanistas lanzados al ataque y los felinos esperando contragolpear. Así llegó un disparo de larga distancia por parte de Miguel Layún que Nahuel sacó a dos manos.

Al minuto 35, en una mala salida de los Tigres, Michael Arroyo le robó la pelota a Egidio Arévalo y se metió al área enemiga, y quitándose la marca de dos jugadores sacó un tremendo zurdazo que se clavó arriba del primer poste de Nahuel Guzmán para poner la final 1-1 en el global. Cabe destacar que luego del gol, Arroyo se dirigió a la banca para dedicarle la anotación a su técnico Antonio Mohamed.

Así acabo la primera mitad, y en el ambiente quedaba la esperanza de tener un frenético segundo tiempo.

A penas pitó el árbitro el inicio de la parte complementaria, los universitarios lanzaron un balón largo a la espalda de los zagueros felinos buscando la velocidad de Joffre Guerrón, que Moisés Muñoz cortó a tiempo para evitar que el delantero se perfilará para enfrentarlo mano a mano.

Al 55´, Oribe Peralta remató de cabeza a escasos dos metros de Guzmán que reaccionó para desviar a tiro de esquina.

Al 61´, las Águilas volaban alto y en un balón parado mandaron un centro al área universitaria, y a la altura del primer poste Pablo Aguilar se levantó y de cabeza proyecto el balón a segundo poste sin que Nahuel Guzmán pudiera hacer nada por evitar el 2-0. El defensa americanista también dedicó su anotación al "Turco".

La noche se le vino encima a los Tigres, en menos de diez minutos se quedaron con 8 jugadores por las expulsiones de Burbano, Damián Álvarez y Nahuel Guzmán. Los felinos se volvieron locos y definitivamente perdieron la brújula del partido luego del segundo gol, que les cayó como balde de agua fría.

Los universitarios eran un cheque al portador para los emplumados y la situación que se daba en la cancha era el presagio de una goliza.

Así al 78´, Oribe Peralta hace el 3-0 en un remate de volea a servicio de cabeza de Osmar Mares.

Un minuto más tarde, el juego se salió de control, cuando Mendoza se fue expulsado luego de encararse con Dueñas. El árbitro se tocó el corazón y solo expulsó al americanista.

Los de Coapa ganaron 3-1 en el global e hicieron historia, al convertirse en el equipo con más campeonatos ganados en el balompié azteca. La justicia se hizo presente en el torneo Apertura 2014, ya que se convirtió en campeón el conjunto que terminó en el primer lugar de la tabla general.

Antonio Mohamed, se fue del América dejando un trofeo en las vitrinas y dando una cachetada con guante blanco a la directiva del América.