Los San Antonio Spurs son ahora mismo quintos en la Conferencia Oeste con un balance de 15 victorias y solo 5 derrotas. Son tan buenos que han logrado ganar al teórico favorito de esta temporada para la obtención final del anillo de la temporada, unos Memphis Grizzlies que hasta hace muy poco parecían casi intocables. Incluso han logrado ganar partidos con Tony Parker y Manu Ginobili fuera del campo por sendas lesiones musculares. Por el contrario, los Minnesota Timberwolves han perdido a su pieza principal y no levantan cabeza, encadenando derrota tras derrota en una temporada que muchos querrán olvidar. La victoria de los San Antonio Spurs parecía segura.

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Los texanos plantearon el primer cuarto como una toma de contacto con la nueva situación, en la que tendrían que lidiar con la pérdida de dos de sus mejores hombres a la vez que se preocupaban de cuidar al tercero, Tim Duncan, al que tampoco podían sobreutilizar, pues tiene un régimen de minutos para llegar fresco a las citas importantes. Los San Antonio Spurs lograron distanciarse haciendo un uso intensivo de los pases y apoyados en un Marco Belinelli que hizo de Tony Parker a la perfección. Al final del cuarto habían logrado un 31 a 23 a su favor y que era el primer golpe para unos Minnesota Timberwolves que no podían responder con contundencia.

En el segundo cuarto el planteamiento fue muy similar, aprovechando las carencias de los Minnesota Timberwolves, los San Antonio Spurs fueron abriendo brecha en el marcador con cierta facilidad para acabar el cuarto con una ventaja amplia en el marcador que pudiera cerrar el partido y empezar así a guardar las armas para partidos en los que pudieran ser más necesarias.

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Al final del cuarto habían llegado al 37 a 28 y en el global ya estábamos hablando de un 68 a 51 que para los Minnesota Timberwolves fue más que suficiente.

En la segunda mitad los San Antonio Spurs solo tuvieron que mantener un equipo suficiente en el campo para aguantar el partido y, al final, incluso ganaron ambos cuartos restantes. Al final del partido un 123 a 101 que dejaba a ambos equipos en su posición natural.

Los tejanos plantearon el primer cuarto como una toma de contacto con la nueva situación, en la que tendrían que lidiar con la pérdida de dos de sus mejores hombres a la vez que se preocupaban de cuidar al tercero, Tim Duncan, al que tampoco podían sobreutilizar pues tiene un régimen de minutos para llegar fresco a las citas importantes. Los San Antonio Spurs lograron distanciarse haciendo un uso intensivo de los pases y apoyados en un Marco Belinelli que hizo de Tony Parker a la perfección. Al final del cuarto habían logrado un 31 a 23 a su favor y que era el primer golpe para unos Minnesota Timberwolves que no podían responder con contundencia.

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En el segundo cuarto el planteamiento fue muy similar, aprovechando las carencias de los Minnesota Timberwolves, los San Antonio Spurs fueron abriendo brecha en el marcador con cierta facilidad para acabar el cuarto con una ventaja amplia en el marcador que pudiera cerrar el partido y empezar así a guardar las armas para partidos en los que pudieran ser más necesarias. Al final del cuarto habían llegado al 37 a 28 y en el global ya estábamos hablando de un 68 a 51 que para los Minnesota Timberwolves fue más que suficiente.

En la segunda mitad los San Antonio Spurs solo tuvieron que mantener un equipo suficiente en el campo para aguantar el partido y, al final, incluso ganaron ambos cuartos restantes. Al final del partido un 123 a 101 que dejaba a ambos equipos en su posición natural.