Los Chicago Bulls detentan ahora mismo una posición en la clasificación muy inferior a la que la calidad de sus jugadores parece indicar. Tienen un equipo muy sólido y un enorme talento, tanto en su plantel titular como en una parte importante de sus suplentes. Astros como Pau Gasol, Derrick Rose, Joakim Noah o Taj Gibson son figuras extraordinarias; sin embargo se encuentran siempre con un problema que es difícil de solucionar.

Algunas de sus grandes estrellas están sufriendo últimamente problemas con las lesiones y eso está minando la clasificación del conjunto, pues no sólo se trata del tiempo sin jugar, sino también del período de adaptación del jugador al ritmo de competición tras su vuelta. Son un combinado mejor de lo que dicen sus números; por el contrario, los Brooklyn Nets tienen calidad pero no equipo. No son capaces de hacer un aprovechamiento de sus mejores representantes porque el grupo no tiene sinergias y lo está pagando con muchas derrotas. El partido parecía muy favorable para los Chicago Bulls.

En el primero y el segundo cuarto los Brooklyn Nets plantearon un juego de desgaste, tratando de que la ausencia de algunos de los jugadores lesionados y la baja forma de otros les costara a los Chicago Bulls el ritmo con el que normalmente comienzan los partidos, pero no les salió tan bien como esperaban. Gastaron mucho los de la Gran Manzana y sólo obtuvieron un global de 51 iguales. Muy poco botín frente a un equipo que en la segunda mitad podía hacer mucho.

Y fue a la salida de los vestuarios para la segunda mitad cuando las estrellas de los Chicago Bulls se pusieron manos a la obra para acabar con el juego de sus rivales y sacar un enorme rédito de lo que había gastado Brooklyn Nets en la primera parte. En muy pocos minutos empezaron a caer los tantos y rápidamente la brecha se abrió entre ambos equipos, cerrando prácticamente el partido si se atendía a lo visto en la cancha. Al final del cuarto, 26 a 17 y los primeros 9 puntos de la diferencia final, que por ahora no eran mucho, pero es que los Chicago Bulls estaban empezando.

En el último cuarto pusieron la directa y lo que en el anterior medio tiempo fue una buena ventaja en este se tornó en paliza. Sistemática y paulatinamente fueron marcando aún más su superioridad hasta acabar el cuarto con un 28 a 12 que dejaba poco a la imaginación. Al final, 105 a 80 y nada más que decir del partido.