Los Golden State Warriors están ahora mismo en el lugar de honor de la liga y, por supuesto, de la Conferencia Oeste, donde actualmente compiten por llegar a unos playoffs que ahora mismo tienen muy fáciles. Llevan 17 victorias por 2 derrotas y siguen camino de unas estadísticas de récord. Por el contrario, los Chicago Bulls están empezando a notar en exceso la falta de forma de Derrick Rose y Joakim Noah, que salen de sendas lesiones y no acaban de entrar del todo en los partidos. El enfrentamiento parecía muy franco para los californianos y en el United Center de Chicago, Illinois, no defraudaron.

El primer cuarto fue muy fácil para los Golden State Warriors, que en muy pocos minutos habían logrado establecer un 20 a 8 que era un comienzo pésimo para sus rivales y que colocaba a Chicago Bulls en el peor camino posible para poder llegar a luchar por el partido.

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Afortunadamente lograron acercarse en el marcador y esa diferencia de 12 puntos de quedó en solo 6 al acabar el cuarto. Al final 28 a 22 y un comienzo muy bueno para unos Golden State Warriors que querían acabar rápido con cualquier resistencia por parte de los de Illinois.

En el segundo cuarto el equipo local empezó muy bien y con un 7 a 0 inicial parecieron poner sobre la mesa toda la calidad que les había llevado a ser uno de los principales equipos de la Conferencia Este en esta temporada. Sin embargo, ese inicio tan bueno quedó en nada cuando los Golden State Warriors se pusieron a trabajar y acabaron el cuarto con un parcial de 33 a 27. Al final otros 6 puntos que añadidos a los anteriores colocaban a los californianos a 12 puntos sobre sus rivales.

En el tercer cuarto los Golden State Warriors se hundieron completamente y parecieron sacar a jugar a su equipo de reserva, pues recibieron un serio correctivo por parte de unos Chicago Bulls que no solo no le perdieron la cara al partido sino que lograron colocar a los californianos contra las cuerdas.

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Al final 31 a 18 y los Chicago Bulls un punto por encima para el último cuarto.

En este punto los Golden State Warriors se pusieron serios y destruyeron completamente a sus rivales abriendo una brecha en el marcador que sencillamente acabó con cualquier resistencia. Al final 112 a 102 para los visitantes y un partido en el que solo el hundimiento de los californianos en el tercer cuarto le dio algo de emoción al encuentro.