En estos días ha llamado la atención la historia del delantero alemán Daniel Engelbrecht, que milita en el Stuttgarter Kickers de la tercera categoría en el #Futbol teutón y quien el domingo pasado convirtió un gol que ha sido diferente a todos los que se han marcado en el futbol mundial. Todos ustedes se podrán preguntar ¿Qué tiene de extraordinario que un futbolista anote un gol? Es una situación de lo más normal y sobre todo en un jugador ofensivo.

Resulta que el 21 de julio de 2013, Daniel cayó desplomado de repente en el transcurso de un partido debido a que sufrió un infarto al miocardio, y gracias a la intervención inmediata de las asistencias médicas salvo la vida.

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A partir de ese momento, Daniel ha sido intervenido quirúrgicamente del corazón en cuatro oportunidades y puede vivir y jugar gracias a la ayuda de un desfibrilador cardíaco.

El sábado anterior, el técnico de los Kickers ordenó su entrada al campo de juego para que disputara los últimos minutos del partido ante el conjunto Wehen Wiesbaden. El singular futbolista encontró recompensa a su enorme valor y esfuerzo al convertir el que ha sido, sin lugar a dudas, el gol más importante de su vida.

"Es cierto tengo miedo. No se me irá nunca. Pero amo demasiado este deporte como para pararme, he vivido un año en el infierno. Quería volver a jugar para vivir esta emoción, la más grande", señaló Engelbrecht.

Los doctores que han atendido a Daniel, le tienen estrictamente prohibido jugar al futbol, pues pone en riesgo su vida, sin embargo, esto no ha sido aceptado por el alemán quien hace caso omiso a las recomendaciones de los galenos y ha salido a la cancha para seguir con su la pasión de su vida que es el futbol.

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El desfibrilador que trae consigo Daniel, es un aparato que le ayuda recuperar los signos vitales después de un paro cardiorrespiratorio mediante una descarga eléctrica.

Los desfibriladores son aparatos que deben estar en todos los centros donde se practica algún deporte, pues en casos de emergencia pueden evitar la muerte súbita, como le ocurrió a Daniel en el 2013.