Los Washington Wizards son el segundo mejor equipo de la Conferencia Este y uno de los mejores de la liga. Tienen un plantel impresionante de jugadores entre los que destacan las grandes estrellas de la mayor parte de sus partidos, Paul Pierce, Marcin Gorgat y Bradley Beal y además el conjunto la mayor parte de las jugadas que realizan sobre la cancha están entre lo mejor que se ha visto en mucho tiempo en la ciudad.

Por el contrario, Los Ángeles Lakers no acaban de remontar el vuelo. Tienen en sus filas a unos de los mejores jugadores del campeonato, pero eso no basta cuando todo lo que se tiene son grandes jugadores. No juegan como un equipo y por tanto pierden como individuos.

Aún con todo el primer cuarto fue para los angelinos, que empezaron el partido dominando sobre la cancha con un juego rápido y efectivo pero que se apoyaba en exceso en jugadores determinados. Esto evidentemente da resultados. Cuando le das el balón a los mejores sueles obtener lo mejor. Pero un equipo que solo juega para el mejor deja de tener a lo que jugar cuando hay que sentar al mejor en el banquillo porque no puedes tenerle 48 minutos sobre la cancha. Ganaron el cuarto por 33 a 27, pero muchos en el Verizon Center sabían que esto acabaría por cambiar y los Washington Wizards acabarían por volver a la carga.

El siguiente cuarto ya no fue tan bueno para los jugadores de Los Ángeles Lakers, que no pudieron continuar con el buen devenir del partido y perdieron claramente el siguiente cuarto. Este segundo acabó con un contundente 27 a 19 que dejaba poco a la imaginación. Habían pasado de estar 6 arriba a estar 2 abajo en 12 minutos.

En la segunda mitad Los Ángeles Lakers siguieron perdiendo la cara al partido con cada minuto que pasaba y cada jugada en la que estaban un poco más lejos en el marcador. Al final del partido todo quedó en un 111 a 95, un resultado contundente para una derrota igual de contundente sobre la cancha del Verizon Center. Los Washington Wizards habían ganado el partido casi desde el salto inicial.