Los Charlotte Hornets son uno de los equipos que en este momento no tienen un futuro especialmente brillante la Conferencia Este. Carecen de grandes estrellas en las que apoyarse y no tienen un juego de conducto potente. Ello, en gran medida, es producto de la inexperiencia de la mayor parte de sus jugadores. Es que son jóvenes promesas, pero no han tenido aún la oportunidad de foguearse lo suficiente como para poder competir de igual a igual con los grandes equipos. Sin embargo, en esta ocasión se enfrentaron a los Philadelphia Seventy Sixers, un equipo en una situación muy similar pero que en este momento está aún peor que los de Carolina del Norte. Estos últimos, al menos, cuentan con un par de jugadores veteranos para poder hacerse cargo del equipo sobre la cancha, lo cual, aunque poco, ya es algo más de los que tienen los de Pensilvania. El partido era previsible que cayera del lado de los visitantes.

Ya en el primer cuarto los Charlotte Hornets empezaron a ejercer una enorme presión sobre la faceta ofensiva de sus rivales. Eran conscientes de que los Philadelphia Seventy Sixers podían llegar a quebrarse, si en los primeros minutos eran capaces de abrir la suficiente ventaja como para que vieran la victoria demasiado lejos y empezaran a pensar inconscientemente en el siguiente partido. Lograron en gran medida desactivar a los anotadores de los de Pensilvania y, acelerando el juego con jugadas rápidas, recogieron un rédito de 37 a 26, que les sirvió para obtener los primeros 11 puntos de superioridad.

El segundo cuarto tuvo el mismo planteamiento y, para alegría de los Charlotte Hornets y desgracia para los Philadelphia Seventy Sixers, el resultado fue idéntico. Los de Carolina del Norte pudieron ganar también este cuarto por una amplia ventaja, en este caso de 29 a 20. Y además, dejaron el global en un 66 a 46, que ya era demasiado para sus rivales, en sólo 24 minutos.

A la salida de los vestuarios se notó el cambio de actitud de los Philadelphia Seventy Sixers, que pasaron a intentar maquillar el resultado. Aunque lo consiguieron, no fueron capaces de sacar un rédito global excesivamente positivo de la segunda mitad. Al final, 109 a 91 para los visitantes y una nueva derrota para unos Philadelphia Seventy Sixers que no están teniendo su año.