Los Dallas Mavericks son ahora mismo uno de los equipos que en mejor posición se encuentran para pelear por uno de los puestos que da acceso a las eliminatorias por el título de campeón de la liga de baloncesto profesional de los Estados Unidos. Tienen en su poder a algunos de los mejores jugadores en las posiciones interiores de todo el campeonato. Por un lado está una de la mayores promesas de los últimos años, un Tyson Chandler que muy bien podría ser en unos pocos años el mejor pívot de la liga. Por el otro tienen al noveno jugador de la historia de este deporte y al primero entre los extranjeros. Dos grandes figuras que hacen de esta una plantilla muy peligrosa.

En el lado contrario tenemos a Los Ángeles Lakers, un equipo que en este momento navega por la parte baja de la tabla, decimocuartos a la espera de que Ricky Rubio se recupere y los Minnesota Timberwolves vuelvan a ser el equipo que fueron para quedar ellos últimos. En pocos años han pasado de ser un equipo que luchaba contra los monstruos de la liga a ver como Golden State Warriors o Portland Trail Blazers se reparten los puestos que hace no mucho ocupaban ellos.

Sin Kobe Bryant, que descansó en este partido, la plantilla de Los Ángeles Lakers es solo un conjunto de jugadores sin líder, sin rumbo y sin capacidad de generar un conjunto que pueda llegar a incomodar a la inmensa mayoría de los equipos de esta liga, lo que hace que los partidos que no juega estén casi perdidos de antemano. Los Dallas Mavericks decidieron que era mucho más inteligente no jugar demasiado agresivo y en su lugar ir generando pequeñas y constantes ventajas que fueran acercando al equipo a la consecución del objetivo final, ganar el partido sin sobresaltos.

En ninguno de los cuartos se dieron grandes diferencias y en ninguno de los cuartos hubo nada reseñable, pues los propios Dallas Mavericks se encargaron de que el partido se fuera desarrollando en un estado de tranquilidad que nada perturbó, pues Los Ángeles Lakers solo pudieron incomodar a los texanos cuando estos se dejaron ir sabedores de su posición de dominio.