Los Philadelphia Seventy Sixers se empiezan a pasar de castaño a oscuro. Ningún equipo de la liga les tiene el más mínimo miedo y algunos incluso se permiten en lujo de dar vacaciones a sus estrellas durante los partidos que les enfrentan a ellos. Ese fue el caso de los Dallas Mavericks, que decidieron que el partido que les enfrentaba a los de Pensilvania era el momento perfecto para que Dirk "Robin Hood" Nowitzki se tomara unos días libres para descansar a la espera de partidos en los que el equipo le necesitase y, aun con la ausencia de su mejor jugador, los Dallas Mavericks dominaron claramente el partido.

En el primer cuarto los Dallas Mavericks salieron a articular un partido alrededor de Tyson Chandler, Chandler Parsons, Devin Harris y Monta Ellis, que fueron estableciendo un dominio en el juego que, aunque no lograron transformar en puntos por una noche no especialmente inspirada en el tiro, fueron controlando para evitar que los Philadelphia Seventy Sixers pudieran rentabilizar su falta de acierto de cara al aro. Al final del cuarto un resultado de 26 a 28 para los del estado de la estrella solitaria y mucho por jugar en un segundo cuarto en el que los Dallas Mavericks esperaban lograr mejores resultados de cara al marcador.

El segundo cuarto tuvo el mismo planteamiento y con un resultado ligeramente mejor a los de Texas, que en los minutos iniciales lograron separarse en el marcador varios puntos, lo cuales mantuvieron durante el resto del cuarto para acabar en un 30 a 25. Los Philadelphia Seventy Sixers estaban aguantando el tirón razonablemente bien y por ahora no se habían ido del partido. Sin embargo los Dallas Mavericks estaban jugando sin su mejor estrella y no estaban especialmente inspirados en el tiro y aun así estaban ganando con cierta solvencia en la cancha, aunque no se reflejase en el marcador. Para los de Pensilvania el resultado en el marcador estaba siendo un pobre consuelo a lo visto sobre la cancha.

La segunda mitad ofreció un resultado global de 52 iguales para ambos equipos, lo que en el caso de los Philadelphia Seventy Sixers es un resultado que en otras circunstancias sería un gran logro y un enorme comienzo para soñar con mejores logros. Sin embargo ahora mismo solo una victoria puede restañar la herida que esta temporada está dejando en Pensilvania.