A estas alturas del campeonato muchos daban a los Detroit Pistons por acabados, sin embargo ahora han encontrado una veta de victorias y la están explotando con una defensa feroz y un juego en el que incluso la mascota hace su parte.

Ya desde el primer cuarto los Detroit Pistons salieron a cerrar con rapidez las mejores líneas de pase de los Orlando Magic, evitando así que las posibles jugadas ensayadas que tuvieran guardadas bajo la manga los chicos de Florida tuvieran el efecto deseado. Sin la capacidad de desarrollar su estilo de baloncesto con facilidad, los Orlando Magic fueron poco a poco echándose hacia atrás y viendo cómo el espacio real en el que podían ir combinando para tratar de encontrar una grieta por donde colarse y llegar a la canasta rival se iba haciendo cada vez más pequeño, hasta que llegó el momento en el que los Detroit Pistons estaban ahogando poco a poco las posibilidades de sus rivales. Esto fue llevando a los Orlando Magic a tratar de hacer un juego mucho más individualista, lo que no les estaba llevando a nada, ya que ninguno de ellos es especialmente hábil en el uno contra uno o en el tiro exterior cuando se está permanentemente flotado por alguno de los defensas, que no permite tiros sencillos ni cómodos.

En el primer cuarto los Orlando Magic lograron sacar ventaja, en gran medida porque el desgaste de sus mejores jugadores aún no había sido especialmente grande y aún funcionaban razonablemente bien. Sin embargo, poco a poco esto fue cambiando hasta que cuando llegaron al descanso estaban con un 54 a 47 en su contra, un resultado mucho peor. De camino a los vestuarios los de Florida no hacían más que pensar cómo escapar de lo que los Detroit Pistons le estaban haciendo sobre la cancha. No obstante, en la segunda mitad las cosas no mejoraron y en cada jugada los del estado soleado iban perdiendo más y más la comba del encuentro hasta acabar en los minutos finales con un parcial negativo aun peor que los anteriores y que cerró el partido con un 109 a 86 que dejaba a los Orlando Magic hundidos y sin saber del todo que había pasado.