Los Miami Heat son ahora mismo uno de los equipos que está en buena posición, al menos están entre los ocho equipos por el lado de la Conferencia Este que lucharían en las eliminatorias que se celebrarán al final de la temporada regular y que decidirán el campeón de la liga de baloncesto profesional de Estados Unidos. Sin embargo, se esperaba mucho más de este equipo en vista de sus estrellas. Exactamente lo mismo que en el caso de los Cleveland Cavaliers. Están cumpliendo con el objetivo pero no como se esperaba que lo hicieran en vista de que tienen entre sus filas a uno de los mejores jugadores de la liga y un equipo diseñado para arroparle. En la Conferencia Este parece que llegarán a algo pero no parece que, en caso de llegar a la final, puedan hacer frente a equipos como los Golden State Warriors o los Portland Trail Blazers y eso si superan a los Toronto Raptors o los Atlanta Hawks, que están en su lado del cuadro.

Los Miami Heat plantearon el partido desde el mejor prisma que podían, atacando directamente a LeBron James, principal estrella del equipo rival y su mayor baza para la victoria en este momento. Con la capacidad de absorber mejor las faltas personales y con una mejor habilidad para desarrollar el juego alrededor de su jugador franquicia, el base del equipo, Dwayne Wade, no les resultó difícil ir poco a poco destruyendo el estilo de baloncesto de sus oponentes a la par que iban poco a poco y minuto a minuto abriendo una brecha en el marcador que los Cleveland Cavaliers no fueron capaces de cerrar en todo el partido y que para cuando acabó el tiempo reglamentario estaba ya en un 101 a 91 que les daba la victoria gracias a las debilidades del conjunto de Ohio, terriblemente dependiente de su gran estrella.

A la hora de la verdad fue el planteamiento de los de Florida el que les dio el triunfo final, pues una vez se elimina de la ecuación a LeBron James su equipo queda reducido a uno mucho menos efectivo, pues tiene demasiados huevos metidos en su cesta como para poder llegar a algo sin él.