Los New Orleans Pelicans son ahora mismo una de las cenicientas del campeonato. No llevan una gran cantidad de victorias y están peleando por los últimos lugares que dan derecho a acceso a las eliminatorias por el anillo de la Conferencia Oeste. Están en una posición muy complicada y eso es en parte por la falta de grandes estrellas que puedan imponer su juego sobre la cancha, reduciéndose la plantilla de figuras a Anthony Davis.

Por el contrario, los Houston Rockets son uno de los equipos que en este momento tiene muy fácil la estancia en los playoffs. Llevan 19 victorias en 25 partidos y no parece que, en general, peligre su futuro en el campeonato. Esto lo han logrado gracias a las figuras con las que cuenta en su equipo, especialmente Trevor Ariza, Dwight Howard y James Harden. Hacen un juego alegre y a la par efectivo que le ha llevado adonde están. Las apuestas estaban de su lado.

En los primeros tres cuartos tuvo lugar el partido que era más o menos predecible y que esperaban todos los aficionados al Toyota Center de Houston. Los New Orleans Pelicans hicieron un juego serio aunque sin excesivas chispas de genialidad, mientras sus rivales les iban ganando el terreno gracias a la mayor habilidad de sus jugadores. En el primer cuarto ganaron los locales por un solo punto, en un 22 a 21 que no decía mucho. En el segundo ganaron los visitantes con un 17 a 25, producto de los minutos en los que las estrellas de los Houston Rockets estaban en el banquillo. A la salida de los vestuarios los tejanos pasaron por encima de los visitantes con un 29 a 19 que les colocaba por delante en el marcador. En general era un encuentro dentro de los parámetros esperables y que muy posiblemente los Houston Rockets ganarían gracias a que, en el último cuarto, iban a poder contar durante todo el período con sus mejores jugadores.

Sin embargo, en el último cuarto tuvo lugar la debacle. Los jugadores del estado de la estrella solitaria empezaron a fallar una enorme cantidad de lanzamientos relativamente fáciles, mientras a los New Orleans Pelicans les entraban todos. Esto se vio claramente reflejado en el marcador, que acabó con un 90 a 99 para los visitantes, que hundió los ánimos en el Toyota Center.