Esto fue un partido en el que los Oklahoma City Thunder lograron el control del partido pero no supieron aprovecharlo en el marcador por culpa de una pésima estadística en el lanzamiento de campo que les llevó a que, a pesar de tener un mejor control de balón y lanzar más y en mejores posiciones que sus rivales, los New Orleans Pelicans, el marcador acabara por favorecer a un equipo que lanzó menos y controló peor el juego en la cancha pero fue muy capaz de convertir sus pocos argumentos en los puntos necesarios para que al acabar el tiempo reglamentario estuvieran por delante en el marcador.

En el primer y en el tercer cuarto, el partido tuvo, tanto en la cancha como en el luminoso, el color de los Oklahoma City Thunder, que fueron capaces de anotar sus lanzamientos y sacar a la luz la enorme calidad de unos jugadores que están llamados a ganar campeonatos tarde o temprano y que hace menos de un año fueron capaces de plantarle cara a los mejores equipos de la Conferencia Oeste, entre los que se encontraban los San Antonio Spurs de Manu Ginobili, Tim Duncan y Tony Parker. En el primer cuarto sacaron una renta de solo 3 puntos, ya que tampoco fueron capaces de anotar tanto como hubieran querido, pero en el tercer cuarto esto pasó a ser un 33 a 23 que era un botín mucho más jugoso frente a los jugadores de Louisiana. Sin embargo, esto no sirve de mucho si no lo haces de manera sostenida.

En el segundo cuarto ya dieron muestras de su mala noche, pues fallaron una cantidad enorme de lanzamientos y tuvieron algunas pérdidas de balón muy poco adecuadas y acabaron pagándolo con un 20 a 28 que bajaba el botín global de los 13 a los 5 puntos. Además en el último cuarto acabaron por dar la vuelta a la tortilla y estropear definitivamente el partido con otra sesión de lanzamientos errados que acabaron por colocar a los New Orleans Pelicans por delante con un 99 a 101 que les dio la victoria final y frenó a los Oklahoma City Thunder en su ascenso a los primeros puestos de la Conferencia Oeste.