La expectativa de saber qué depararían los partidos de vuelta de las semifinales, era amplia. Tres de los cuatro equipos implicados estaban con la consigna de salir a demostrar por qué merecían ser finalistas del #Futbol mexicano.

Toluca y Tigres no lograron anotar en el juego de ida, se pensó entonces que se estaban reservando quizá para mostrar su mejor versión en la sultana del norte. Sin embargo, las cosas no fueron así y los millones de espectadores que vimos este infame partido, debimos chutarnos a dos equipos timoratos que carecieron de valor para salir a buscar el resultado. Increíblemente, Tigres pasó sin haber ganado todavía un partido en la liguilla; hay que recordar que empató en el juego de ida ante Pachuca 1-1, y este mismo score se repitió en el de vuelta, su mejor posición en la tabla le dio el pase a las semifinales.

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Las Águilas del América se gastaron su presupuesto en el juego de ida de las semifinales derrotando categóricamente a los Rayados 3-0. Las alabanzas a los azulcremas no se hicieron esperar, pues habían logrado prácticamente su clasificación a la gran final sin haberse despeinado. Evidentemente, los que se llevaron todas las críticas fueron los regios que no habían dado pelea en su propia casa.

El pronóstico para el segundo juego era muy disparejo y las apuestas más bien radicaban sobre cuántos goles se comerían los norteños en la cancha del Estadio Azteca para el juego de vuelta.

Durante dos días, el ambiente en ambos campamentos fue difícil, con los regios la inminente eliminación en la liguilla y la salida de "Chupete" Suazo fueron los temas a seguir, con las Águilas parecía todo miel sobre hojuelas, pero no fue así y un escándalo interno que derivó en la separación del defensa Paúl Aguilar y la especulación acerca de la desvinculación del técnico Antonio Mohamed y la llegada de Gustavo Matosas al timón azulcrema, robaron la atención de los medios de comunicación.

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Evidentemente, el ambiente que se formó en torno a este cotejo era de morbo total. Había que saber por un lado si los Rayados del Monterrey se dejaría quitar nuevamente el dulce de la boca, y por el otro, hasta dónde los problemas extra cancha afectarían el andar de las Águilas del América. En respuestas pudimos obtener que los regios plantaron cara en el juego de vuelta y, sin lugar a dudas, el problema entre Paúl Aguilar y Antonio Mohamed afectó el vestidor americanista, a tal grado que no logró ser ese cuadro que avasalló a los norteños en la ida.

Al final, no me queda más que sentir pena por todos aquellos ingenuos aficionados que llegamos a pensar que los partidos de vuelta de las semifinales nos entregarían mayores emociones.

Para ser honestos, luego de ver el bajo nivel futbolístico mostrado en esta liguilla, la final del futbol mexicano no me hace soñar con una épica batalla. Lo que no puedo negar es que ambos son justos finalistas, pues se enfrentan el primero ante el segundo del torneo regular.