El lunes pasado, la Federación Mexicana de #Futbol dio a conocer los horarios oficiales para los partidos de las semifinales del balompié azteca.

Para nadie es un secreto que los equipos del máximo circuito están comprometidos a obedecer los horarios que les indiquen las televisoras encargadas de transmitir sus encuentros de futbol. Como hace mucho tiempo no sucedía, Televisa tendrá la transmisión de todos los partidos de semifinales, y por ello, ha podido establecer a su antojo los horarios de transmisión de acuerdo a sus intereses de programación.

Sin embargo, después de darse a conocer que el duelo de vuelta de la Semifinal entre Tigres y Toluca se jugaría a las 20:00 horas del domingo, la directiva felina cayó en cuenta que no podrían vender bebidas embriagantes durante el encuentro, pues una ley local señala que la venta de alcohol se acaba a las seis de la tarde ese día.

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Dicen fuentes cercanas que de inmediato la dirigencia de Tigres se abocó a realizar el trámite para obtener un permiso especial por parte del Municipio de San Nicolás de los Garza, con la finalidad de poder vender bebidas alcohólicas después del horario establecido para ello. Parece ser que la directiva de los Tigres, confió en que no habría ningún problema y que obtendrían un permiso especial por parte del ayuntamiento. Pero todo hace suponer que no fue así y el gobierno municipal de San Nicolás de los Garza, les negó el permiso. La única opción entonces para los universitarios era realizar la venta y pagar la multa por violar la ley.

Sin embargo, el martes la directiva universitaria anunció que por un reacomodo en la programación de la televisora, el horario para el juego de vuelta de las semifinales frente al Toluca había cambiado de las 20:00 a las 16:00 horas.

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Llama poderosamente la atención que Televisa haya accedido a cambiar el horario de juego para las 16:00 horas del domingo 7 de diciembre, es decir, dos horas antes de que venza el horario para la venta de alcohol. El domingo pasado actos vandálicos en el Estadio Jalisco arrojaron un saldo de 23 lesionados, de los cuales 20 son policías y solo hubo tres detenidos.

Es ridículo que los equipos del futbol mexicano y la FMF hablen de querer erradicar la violencia en los estadios cuando se sigue permitiendo la venta de bebidas embriagantes que muchas veces incitan al comportamiento descontrolado de quienes las consumen.

Mientras la venta de alcohol está prohibida en la mayoría de los estadios del mundo. En México nuestros estadios se convierten en grandes cantinas.