Los Washington Wizards son el segundo mejor equipo de la Conferencia Este, solo por detrás de los Toronto Raptors, con los que comparten el número de derrotas, 6, aunque con dos partidos jugados menos. Han logrado esto, además, con un equipo en el que solo destaca Paul Pierce, y que en general se basa en un juego de conjunto con una enorme cantidad de pases y que no tiene problema en dar un pase más si con ello deja aún más fácil una canasta. Sobre esos raíles han construido una serie de victorias que en estos momentos les colocan en una excelente posición para llegar a los playoffs, donde además tendrían la ventaja de poder evitar a los chicos de Canadá hasta una una hipotética final de conferencia. Por el contrario los Utah Jazz son un equipo sin estrellas y que este año es un páramo donde poco se puede hacer para lograr llegar a los playoffs. No solo no tienen un líder, sino que tampoco tienen el juego de conjunto tan trabajado de otros equipos como los que actualmente dominan la Conferencia Este.

En el primer y segundo cuarto los Washington Wizards jugaron de un modo mucho más conservador que de costumbre tratando de no cargarse de faltas que pudieran hacer que sus mejores jugadores tuvieran que ver el partido desde el banquillo. Esto fue aprovechado por los Utah Jazz para ponerse por delante y ganar ambos cuartos con cierta solvencia, sin embargo muchos en el Verizon Center se dieron rápidamente cuenta de que los jugadores locales estaban contemporizando a la espera de que la segunda mitad del partido les fuera mucho más propicia. El primer cuarto acabó con 24 a 22 y el segundo con 18 a 15, lo que significa que, a pesar de jugar a medio gas, los Washington Wizards solo habían entregado una ventaja de 5 puntos.

A la salida de los vestuarios para la segunda mitad los jugadores locales pusieron sobre la cancha un planteamiento mucho más agresivo y sacaron a relucir toda la calidad que atesoran para pasar por encima a los Utah Jazz en un parcial de 16 a 30 que acabó con sus rivales, especialmente si se tiene en cuenta que fueron completamente dominados y no parecían tener la más mínima posibilidad de luchar por recuperar esa desventaja, que al final del partido se mantuvo y se cerró con un 84 a 93 para los Washington Wizards.