Miami Heat está en una posición muy buena en la Conferencia Este, aunque en estos momentos ocupa una posición baja respecto a lo que prometían en la pretemporada en vista de su juego y de los componentes del equipo, que claramente han sido fichados para crear un equipo cortoplacista que gane varios títulos y después se disuelva para empezar la franquicia desde abajo y formar una nueva plantilla más pensada en el largo plazo. Son la duda de cada partido y al mismo tiempo la promesa. Por el contrario, los New York Knicks son un equipo pensado para ser el germen de un gran equipo en el futuro, son una apuesta a largo plazo. Esto en el partido del Madison Square Garden se notó.

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El primer cuarto empezó con los Miami Heat imponiendo su ley sobre la cancha. Dwyane Wade controlaba desde el exterior el juego de su equipo mientras Loul Deng fue machacando la canasta rival desde lejos para lograr 8 de los primeros 16 puntos de su equipo y participando en prácticamente todas las jugadas en las que el equipo de Florida logró anotar. Los New York Knicks se lograron acercar tras el primer parcial de los del estado de Florida, pero no fue suficiente y acabaron perdiendo el cuarto por 21 a 17.

En el segundo cuarto se dio el mismo resultado con una muy similar progresión de los acontecimientos. Los Miami Heat abrieron juego y plantearon un partido en el que los locales no pudieron aguantar el primer envite y se vieron condenados a tratar de escalar en el marcador posteriormente, lo que volvió a funcionarles pero de nuevo fue insuficiente.

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Otro resultado de 21 a 17 y ya iban por 8 de ventaja los jugadores del estado de Florida cuando dirigieron sus pasos hacia los vestuarios.

En la segunda mitad los de Nueva York trataron de recuperar terreno en el marcador pero los Miami Heat se limitaron a dejar en el banquillo a algunas de sus estrellas para descansar mientras algunos de los suplentes salían a aguantar los últimos envites de los locales y estar listos los grandes jugadores para cerrar el partido en el último cuarto. Perdieron por 21 a 25 pero muchos en el equipo de la Gran Manzana miraban el marcador y veían lo que se les venía encima.

En el último cuarto los Miami Heat salieron y destrozaron a sus rivales con una lección de baloncesto de alto nivel que dejó en la lona a los New York Knicks. Nada pudieron hacer los locales y acabaron por ceder en el marcador hasta los 23 a 20, que sobre el luminoso no reflejaron lo que sobre la cancha se vio.