Los Miami Heat son ahora mismo uno de los equipos con más que demostrar en la Conferencia Este. Son un equipo que fue creado para ganar títulos en el corto plazo. Sus jugadores se ficharon ya como estrellas y la mayor parte de ellos vinieron de fuera de la franquicia para ganar ahora y empezar con el tiempo a preparar el equipo del mañana con lo que se pudiera obtener de estas victorias. Sin embargo, está sucediendo todo lo contrario.

Sus jugadores no acaban de carburar y solo en algunos partidos demuestran la superioridad que se les presupone. Por el contrario, los Utah Jazz son un equipo que ya desde el inicio se suponía que estaría entre los peores de la Conferencia Oeste.

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Por ahora, son un equipo en construcción y por tanto no se les puede exigir más de lo que los nombres de sus jugadores indican sobre la cancha. La victoria parecía fácil para los Miami Heat.

Ya desde el inicio el equipo de Florida salió a la cancha para ganar el partido y ya desde el inicio se notó en la cancha la superioridad física de las grandes estrellas de los Miami Heat como puedan ser Chris Bosh o Dwayne Wade. Hicieron un juego directo y sencillo, basado en este poderío físico y en la mayor velocidad de sus jugadores estrella y lograron en este e primer cuarto irse hasta el 29 a 24 con el que acabó el cuarto.

En el segundo, el planteamiento fue el mismo pero el desgaste de los jugadores de los Utah Jazz se vio claro sobre la cancha y lo que en el primer cuarto fue un juego desnivelado pero dentro de lo razonable en el segundo cuarto se convirtió en poco menos que una paliza.

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Los Miami Heat superaron a sus rivales en todos los sentidos y acabaron el cuarto con una cómoda ventaja parcial de 10 puntos en un 33 a 23 que acabó con los Utah Jazz.

Para la segunda mitad los de Salt Lake City trataron de plantear el encuentro como un partido de contención en el que luchaban por bajar la anotación de sus rivales y posteriormente empezaron a subir la suya. Funcionó e incluso lograron llevar el marcador de la segunda mitad a un 38 a 48 a su favor, sin embargo, ya era demasiado tarde y la ventaja demasiado grande.