Para cerrar la llamada "Pelea del Siglo", Floyd Mayweather le exige a Manny Pacquiao que se someta a una prueba de sangre, treinta horas antes del combate con el rigor de los estándares olímpicos.

El pugilista filipino asegura que, en esta ocasión, él ha aceptado, aun cuando Mayweather ha propuesto que Pacman pague una multa de 5 millones de dólares en caso de que resulte positivo el test.

El Juego de las Estrellas de la NBA parecía ser el escenario perfecto para que el campeón invicto, Floyd Mayweather, confirmara lo que los rumores dan casi por cierto: que el combate frente a Manny Pacquiao, sí va a realizarse y que las negociaciones van viento en popa.

Pero no fue así, ya que el controvertido pugilista solo mencionó brevemente que no se ha firmado ningún documento, aunque pidió a los aficionados que tengan confianza, que él y el Pacman están haciendo lo posible por dar la pelea que todos quieren presenciar.

Pero Pacquiao habló acerca de lo que ha exigido el Money, por ejemplo, el asunto de la prueba antidopaje. Vale la pena recordar que el examen médico, al exigirlo Mayweather como condición para medirse con Pacquiao, ha sido el motivo de que intentos anteriores para llevar a cabo la pelea, se hayan venido abajo.

La actitud de Pacquiao frente a la prensa es relajada. El famoso boxeador, campeón en varias divisiones, casi da por sentado el duelo frente al Money, especialmente en declaraciones a medios de su país.

El Pacman comentó que la pelea cada vez está más cerca. De acuerdo al filipino, las negociaciones están muy avanzadas y el propio Mayweather le ha manifestado que desea que el combate efectivamente se realice. Lo anterior lo dijo Pacquiao frente al parlamento de Manila, donde se desempeña como diputado.

Cabe esperar que, aun cuando Pacquiao haya declarado lo anterior, el Money niegue todo, para asegurar que aún faltan varios asuntos por arreglar, para dar por segura la pelea. Todo parecería formar parte de una estrategia para generar expectativa entre el público acerca del combate.

Como quiera que sea, este juego de afirmaciones y negaciones de Pacquiao y Mayweather, parece ser un plan de marketing y aunque está cumpliendo con el objetivo de generar expectativa, también comienza a restar interés entre los aficionados que ven todavía lejan la posibilidad de presenciar el encuentro.