El "Hijo del Perro Aguayo" murió como solamente lo hacen los grandes y los que en realidad aman su profesión. Dándole a sus seguidores su última lucha libre en el Auditorio Municipal de Tijuana en donde enfrentó a su más odiado rival, "Rey Mysterio".

Una noticia increíble dada la juventud y la buena condición del líder de la "Jauría", pero el deporte de los encordados no sabe de esas cosas y en muchas ocasiones se lleva a los mejores, como si le cobrara a los aficionados a este deporte los momentos de alegría que les brinda cada semana.

Pedro Aguayo Ramírez tenía 34 años y perdió la vida debido a un traumatismo cervical provocado por una patada de su oponente. A causa de este golpe se quedó recargado en la tercera cuerda y dada su fortaleza, el resto de los involucrados en la función le restaron importancia; sin embargo pasaron alrededor de 4 minutos y Konnan se acercó tratando de reanimarlo.

Ahí fue donde inició la confusión, el "Dios de la lucha libre" fue rodeado por varias personas y según la primera información entre ellas no se encontraba ningún doctor por lo que se habla de negligencia médica. Fue trasladado a un hospital de dicha ciudad donde falleció minutos más tarde.

En estos momentos el cuerpo del querido luchador se encuentra en Semefo de Tijuana y se espera que por la tarde de este sábado sea traslado a su natal Tala, Jalisco, donde ya lo espera su padre Don Pedro Aguayo, para darle el último adiós. 

Durante sus últimas intervenciones en el pancracio "Pedrito" generó varias rivalidades con gladiadores como "Myzteziz", "Cibenético" y Alberto del Río. Todas las ganó y aunque las opiniones se dividían entre el público podemos asegurar que se trataba del rudo más querido de la lucha libre mexicana.

Los que lo conocieron más de cerca sabían que se trataba de un hombre generoso que se transformaba en el ring para darle vida a un luchador bravo, entregado. dispuesto a darlo todo por su "Jauría". Así lo hizo hasta el final de su existencia y sin duda deja un hueco muy difícil de llenar en el deporte del encordado, no solamente por sus habilidades deportivas sino por su carisma y don de gente.

Descanse en Paz, "El Hijo del Perro Aguayo"