Hace unos días se dio a conocer que 13 senadores de los Estados Unidos (EU) pidieron al máximo organismo de #Futbol -Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA)- quitarle a Rusia el Mundial de 2018 debido a la invasión de tropas rusas en Ucrania.

A través de una carta dirigida al actual presidente del organismo, Joseph Blatter, los senadores señalaron: "Con el objetivo de poner fin a la crisis en Ucrania y garantizar una exitosa Copa Mundial 2018, alentamos a la FIFA a negar al régimen de Vladimir Putin -presidente de Rusia- el privilegio de albergar el evento y a hacer preparativos para un país anfitrión alternativo".

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Los políticos consideraron que el permitir que se lleve a cabo el evento en Rusia robustece de forma impropia la reputación del régimen ruso en un momento en que debería ser condenado.

Incluso, no hace mucho los jugadores del equipo de futbol Bayern Munich afirmaban estar preocupados por la visita que harían al Shaktar Donetsk en su duelo de ida de los octavos de final de la UEFA Champions League; calificando de difícil el entorno que vive actualmente la nación.

Y es que éste no sería el primer evento que podría verse afectado por los conflictos políticos entre estos países.

  • Juegos Olímpicos de Munich 1980:

También conocidos como "Los juegos del boicot". Fue la justa olímpica que dejó a alrededor de 1500 atletas sin la esperanza de ver alcanzados sus sueños, y es que solamente 80 países asistieron, una cifra menor desde los Juegos de 1956.

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La Unión Soviética invadió Afganistán en 1979; por ello, el presidente de los EU, Jimmy Carter, declaró que su país no asistiría al evento, pues el ir sería como aprobar la política de la URSS; fue tan radical la medida que inclusive negaría el pasaporte a cualquier deportista que pretendiera hacer el viaje.

  • Juegos Olímpicos Los Ángeles 1984:

Tras el boicot estadounidense de 1980, era de esperase que Moscú hiciera lo mismo en Los Ángeles 1984. La URSS argumentó su no asistencia por la falta de seguridad hacia sus atletas y el uso impropio del evento para hacer propaganda contra los soviéticos y sus aliados. Únicamente 14 países siguieron el boicot: la URSS y sus más cercanos aliados.

Finalmente, ante los momentos difíciles que se avecinan para la FIFA, el presidente del organismo pidió "unidad y solidaridad: El fútbol es un símbolo de unidad; quizás no podemos cambiar el mundo, pero al menos podemos ayudar a cambiarlo".