Los locales lucharon hasta el final, pues el ADN alemán así lo indica. No obstante, apareció la samba de Neymar en dos ocasiones, y el sueño de una remontada histórica quedó solo en eso.

El Bayern salió con todo a buscar la hombrada. A los siete minutos, Benatia conectó de cabeza un tiro de esquina. 1-0 y la grada creía en sus hombres. El Allianz Arena estaba volcado a favor de los Bávaros.

Lewandowski se quedó a un suspiro de hacer el segundo gol para los locales. Pero, esos centímetros fueron la diferencia, e hicieron recordarnos que en el #Futbol "un gol fallado es un gol en contra".

De ello se encargó Neymar al 17 de acción. Después de un gran pase de Messi, Luis Suárez les ganó la espalda a los defensores y sirvió para el brasileño, quien sólo llegó para empujar la pelota al fondo de las redes.

El gol cayó como un balde de agua fría en toda Baviera. El Bayern había empezado como una aplanadora, y con ello, el Barça llevó las aguas a su cauce. Una vez más los muniqueses debían remar contra la corriente.

Entretanto, había sólo un alemán en el estadio que no simpatizaba con los colores rojo y azul. Marc-André Ter Stegen, portero del Barcelona, detuvo un disparo de Lewandowski que iba rumbo a su arco.

Después de ello, Neymar, quien no jugó en la semifinal del Mundial pasado entre Brasil y Alemania, tuvo su revancha particular con el fatídico 2014. El segundo tanto del Barcelona fue como ver una repetición del primero. Messi habilitó a Luis Suarez con la cabeza, y este se graduó en los 100 metros planos en la banda derecha de Munich. El uruguayo llegó hasta el fondo y sirvió un exacto pase al inspirado brasileño para que acabara la obra. Doblete de Ney y boleto a Berlín para el visitante.

Los del Bayern, como buenos alemanes que son, no bajaron los brazos. Pero, su compatriota Ter Stegen evitó que estos igualaran el marcador, realizando una monumental atajada a un cabezazo de Schweinsteiger.

Pep Guardiola sabía que ya no tenía nada que perder, excepto la dignidad, y así se los hizo saber a sus pupilos. El premio al esfuerzo llegó al minuto 60, cuando Lewandowski le quebró la cintura a Mascherano, para posteriormente, enviar un disparo raso que resultó inatajable y poner la igualdad en el marcador.

El Barcelona se replegó y los muniqueses, alentados desde la tribuna, empujaron y empujaron. Müller encontró el tercer gol de los locales a pase de Schweinsteiger a 15 minutos del final. Había motivos para soñar, ya que si hay alguien que sale de la adversidad, este es el pueblo teutón.

Luis Enrique se dio cuenta de ello y mandó a su equipo a replegarse. Con ello, los blaugranas evitaron cualquier intento de sorpresa del rival, y terminaron con la pequeña rebelión bávara.

En el último cuarto de hora, Guardiola y su escuadra ya no pudieron hacer nada. Aquí es cuando Pep hubiera deseado dirigir a Messi, pues sólo él podría haber marcado dos goles en cinco minutos, tal y como lo hizo en el Camp Nou.

Así llegamos al final de esta historia. El Barça privó a Guardiola, alguien que les dio 14 títulos en cuatro temporadas, del triunfo, y sólo modificó un poco su ruta de viaje: Realizó una escala de Barcelona a Munich, pero finalmente consiguió llegar a Berlín, en donde esperará al Real Madrid o la Juventus para la cita del próximo 6 de junio. #Deportes Ciudad de México