La mayoría de las ligas de #Futbol en el mundo llegan a su fin. En unas semanas se definirán o ya se definieron campeones en las diversas justas futbolísticas en todo el planeta: la UEFA #Champions League, la #Copa Libertadores y demás torneos darán paso a las justas de selecciones nacionales, en este 2015 habrá Copa América en Chile.

Con el fin de las ligas inicia un ciclo que en el lenguaje popular, se le conoce. al menos en México, como futbol-estufa. Este periodo es donde jugadores, entrenadores, pero sobre todo los dueños de los equipos, ya sean magnates o presidentes de clubes con socios realizan los fichajes para la siguiente temporada.

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Este lapso de tiempo resultaba inclusive entretenido en muchas ocasiones, sin embargo en la actualidad la época de estufa se ha ido adelantando sin siquiera respetar el fin de los campeonatos.

Para muestra varios ejemplos. En España aun no termina La Liga ni se juega la final de la Copa del Rey y los "opinadores" ya comienzan a lucrar con el futbol-estufa. Que si el Madrid venderá a Ronaldo, que si el Barcelona comprará a tal jugador, que si el Sevilla soltará a su entrenador. Una falta de respeto total para el aficionado.

En este lado del charco, en México por ejemplo, las renuncias de entrenadores, las listas de transferibles y hasta los contratos de televisión ya se negocian descaradamente, mientras apenas se llevan a cabo las semifinales del campeonato local.

La responsabilidad de este clima es compartida por varios actores.

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Destacan, por supuesto, los dueños y presidentes de equipos, que con tal de tener contentos a la afición o a los socios construyen "bombas mediáticas" alrededor de sus altas y bajas para la siguiente temporada.

Por otro lado están los medios de comunicación, que con voracidad y ante el poco flujo de información en esta época especulan sobre los posibles traspasos de los equipos en todo el mundo. Inclusive realizan contenidos con cierto análisis sobre los rumores en  clubes, contratos de jugadores y montos económicos de las transferencias.

En un lugar apartado, pero con suficiente poder en el mal llamado "mercado de piernas" se encuentran los promotores deportivos. Esta figura, tan clásica en el balompié, ha sido un cáncer para la esencia del deporte, ya que a menudo son "vendedores de humo" para dueños y afición, ya que con tal de ganar una comisión sobrevaloran a jugadores que ya en la cancha rinden menos de los esperado.

La acción de los promotores ha erosionado ligas como la mexicana, que se encuentra secuestrada por estos personajes. Una consecuencia clara de esto es la falta de fogueo en las canteras de fuerzas básicas y una baja de nivel en los jugadores locales formados en México.

Desgraciadamente la tendencia es que poco a poco se tome más importancia al futbol-estufa que al deporte mismo, todo por satisfacer a figuras colaterales como el promotor, y no a la materia prima del futbol, los jugadores y mucho menos a la afición.