Tengo perfectamente entendido que en tu ADN competitivo está el salir siempre con la pelota y dominar al rival. Lo sé, y más si tomamos en cuenta que regresaste a Barcelona y por ello, querías dejar una buena impresión ante el equipo que tú creaste.

En gran medida, si hablamos de los éxitos del pasado reciente del Barca, tú eres el gran culpable de ello. No obstante, ayer por un momento pareció que no habías cambiado el chip, que seguías pensando en que Messi marcaba los goles para ti.

Pues no Pep. Esta vez, no era así. Sobra decir que eres un maestro de la táctica. Un obsesivo por los parados de tu equipo. Un apasionado estratega que se pasa día y noche, intentado encontrar los defectos del rival y hasta que no lo consigue, no se marcha a su cama a dormir.

Ayer encontraste la fórmula durante 77 minutos. Después, apareció alguien a quien tú potenciaste y que ahora, ni tú mismo sabes cómo detenerlo: #Lionel Messi.

Este menudito argentino parece tener la pelota pegada al pie. Todo lo resuelve con una facilidad pasmosa; Y, si habláramos de sumas matemáticas, solo él sería capaz de hacer que dos más dos sumaran tres.

Así, de este calibre son sus actuaciones en el terreno de juego, y en gran medida es gracias a ti Pep. Planteaste el partido a tu colega Lucho de tú a tú, a pesar de las innumerables bajas con las que llegaste a la que antes fuera tú casa.

Empezaste con una línea de tres en el fondo. Y, como viste que el Bayern estaba siendo abrumado, tuviste el tino de cambiar a una línea de cuatro en defensa. Hasta ahí leíste de maravilla el transcurrir del partido.

Para la segunda mitad no modificaste en demasía el esquema, porque sabías que aguantar el empate a cero, con todas las bajas que tienes, era como llevarse un triunfo a Munich.

Llegó Messi y puso el uno a cero. No hubo problema. Volvió a llegar Lionel y clavó el segundo. La situación se puso un poco más drástica, pero aun no era insalvable. Sin embargo, al minuto 90, vino Neymar y prácticamente liquidó la eliminatoria.

¿Por qué Pep?... ¿Por qué dejaste morir a tus hombres así?

Tú mejor que nadie, sabes de lo que es capaz el Barcelona cuando se enfurece al ataque. ¿No pensaste en reforzar la defensa, después de haber recibido el primer gol en contra?

No era necesario tirar la eliminatoria en 13 minutos. Tal vez, con un gol en contra y a pesar de todos tus efectivos caídos, como buen maestro de la táctica que eres, hubieras encontrado seguramente una solución para ese crucigrama.

Ahora te has puesto una losa muy pesada que, casi sin dudarlo, no serás capaz de quitarte de encima.

Lo sé. Sé que pedirte que renuncies al ataque es como haberle pedido a Steve Jobs que utilizara un dispositivo Android. Te morirás con la tuya, porque te ha dado bastantes resultados y títulos, casi tantos como ningún otro entrenador a lo largo de la historia.

Sin embargo, soñaré que tienes un buzón de sugerencias que lees a diario:

El día que aprendas a ser más paciente y saber que, de vez en cuando debes de defender y no atacar siempre, ese día evitarás desastres cómo el de ayer; y aún más importante, no dejarás que pasen tragedias cómo la de Munich, en donde sí tenías a tu equipo completo.

Cuidado Pep. Llegaste a Munich para superar o, mínimo, igualar lo hecho por Heynckes. Este no es el camino. Corrige esos pequeños detalles que matan, y así, estoy seguro que más temprano que tarde, lo conseguirás. #Futbol #Champions League