En medio de los escándalos que ha protagonizado la FIFA por corrupción, la final de la #Champions League se jugó con dos equipos protagonistas que llegaban de ganar la liga y la copa en sus países, la Juventus que presume de haber conquistado su cuarta Serie A consecutiva, se enfrentó al Barcelona que era favorito para ganar este partido, por su tipo de juego y la química entre sus jugadores tan característica esta temporada.

El balón comenzó a rodar, los italianos se mostraron peligrosos en los primeros minutos, pero un cubetazo de agua fría por parte de los españoles, apenas a los cuatro minutos de compromiso, regresó a los de Allegri a la realidad, era la primera jugada ofensiva para los de Luis Enrique e Ivan Rakitić desató la alegría blaugrana, al marcar el tanto inicial en el encuentro que cambió la estrategia de sus rivales.

El Barcelona tuvo más acciones de ataque que pudo concretar, pero como era de esperarse, Gianluigi Buffon no iba a dejar que su portería fuera batida con facilidad, por lo que fue fundamental para que la Vecchia Signora se mantuviera con posibilidades de seguir en la lucha por el trofeo.

El medio tiempo les dio un respiro a los de Turín, que defensivamente en ocasiones parecían condescendientes, cosa que cambió con el inicio de la parte complementaria, en la que de nuevo comenzaron a atacar con efusividad, hasta que lograron encontrar el gol en los pies de Álvaro Morata, que igualó el marcador y reavivó las esperanzas italianas.

La parte psicológica y #Futbolística no le pertenecía a los catalanes, pero eso no les afectó, y con autoría de Luis Suárez, el segundo tanto llegó para su tranquilidad, con un festejo eufórico del uruguayo que recorrió la parte trasera de la portería en la que acababa de anotar.

La polémica apareció de manera importante, cuando le anularon un gol a Neymar, que cabeceó el balón pero éste le pegó en la mano después del testarazo, el esférico se coló en el arco contrario, pero el árbitro designado a estar a un costado de la portería, le hizo la observación al silbante central para que no diera por válido el gol.

Algunas oportunidades más para los italianos se presentaron, pero ninguna tuvo la claridad necesaria para empatar, y en tiempo de compensación, cuando los de Allegri estaban volcados al frente, Neymar redondeó el resultado con el tres a uno, seguido del silbatazo final que acreditaba al Barcelona como campeón de la Liga de Campeones.

Entre lágrimas de frustración por parte de Andrea Pirlo, quien se despide como jugador de la camiseta de la Juventus para continuar su carrera en otro equipo de menor jerarquía, la cara de Xavi se posaba con una sonrisa de ganador, al saberse campeón de Europa en su último partido como futbolista del Barcelona, después de 17 años de defender esa playera y 25 trofeos conquistados.

La justicia se impuso en el duelo, el que mejor jugó, se quedó con la orejona, y con ello una nueva página de historia escribió el club catalán, que se convierte en el primer conjunto en ganar dos tripletes en su haber, con un tridente ofensivo protagonista que sumó más de 120 goles esta temporada, y un director técnico llamado Luis Enrique que a pesar de los cuestionamientos por sus métodos, firmó una campaña con 60 partidos disputados de los cuales ganó 50, empató 4 y perdió 6, lo que lo convierte en uno de los mejores en dirigir a esta escuadra, pero su continuidad ahí no es segura aún.
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