Lo imaginaron, lo creyeron y fue real, tal vez no fue acorde al plan, pero los Warriors de Golden State firmaron una temporada de ensueño y se convirtieron en campeones de la NBA. Al vencer 105-97 a los Cavaliers de Cleveland en el juego seis de las finales, consiguieron su primer campeonato en 40 años, 7 meses y un día. ¿Quién llevaba la cuenta?

Andre Iguodala, un jugador que no titularizo durante toda la campaña, fue nombrado Jugador Más Valioso (MVP) de las finales. Con su férrea defensa y oportuna ofensiva, se convirtió en el principal artífice del cuarto título de la franquicia.

La bahía de Oakland observó a la distancia a sus guerreros en Cleveland, y liderados por Stephen Curry e Iguodala con 25 puntos (pts) cada uno, escribieron el final perfecto a una campaña en la que se convirtieron en el segundo equipo en coronarse tras una campaña de más de 60 victorias (67).

La velocidad, es el juego que los llevó hasta las finales, y con ese estilo iniciaron el sexto duelo. Ayudado por las múltiples pérdidas de Cavaliers, 13 de sus 19 en la primera mitad, Warriors arrancó con un primer parcial de 28-15. Pero si algo mostró “El Rey” LeBron James y sus caballeros, es que a pesar de las lesiones y el cansancio, no harían las cosas fáciles. Esta vez los Cavs centraron su juego en la pintura. Thristan Thomson, Timofev Mosgov y James, dominaron los rebotes con 24 en conjunto y se hicieron fuertes en defensa. Limitaron a la mejor ofensiva a 27% en tiros de campo y cerraron la brecha para ir al descanso perdiendo 45-43.

Parecía que los de Cleveland tomaban el control con un arranque 4-0 en el tercer episodio, pero con esa velocidad con la que jugaron todo el año, los Warriors le arrebataron el momento.  Las 4 pérdidas en el cuarto costaron caro a los Cavaliers, que se encontraron con un hombre inesperado. Festus Ezeli dio energía desde la banca y mitigó el daño que hacía Mozgov de buen juego (17pts, 12reb), y con 8 de sus 10pts en el cuarto, brindó el ímpetu y fuerza necesaria para dar ventaja a los suyos de 15, la máxima del juego.

Con Clay Thomson, el hombre que se suponía el segundo al mando, en una mala noche (y mala serie) Draymond Green apareció en toda la cancha. A mediados del último episodio completó su triple decena, el séptimo jugador en hacerlo en un juego definitivo de finales, con 16pts, 11reb y 10 asistencias (asts); pero fue Iguodala quien cargó con el equipo. Sus 25 puntos fueron su máxima desde el 2003 cuando jugaba con los 76ers de Philadelphia; sus 6asts y 5reb tampoco cayeron mal a los Warriors, pero fue su defensa lo que le valió el MVP de las finales. LeBron James fue la estrella, indiscutible, en la que giraba todo el equipo, y fue grandioso de nueva cuenta con 32pts, 18reb y 9asts, pero de no ser por Iguodala, el daño pudo ser mayor, en este, y en los cinco juegos anteriores.

LeBron nunca dejó de luchar y por momentos parecía sólo y estar dispuesto a desafiar al mundo. Con esa determinación acercó a su equipo a 7pts, pero Stephen Curry, había guardado lo mejor para el final. Encestó dos de sus tres triples en el último episodio, 13 puntos en el parcial, además de repartir 4 de sus 8 asistencias y quitó, con el equipo que le faltó a LeBron, toda esperanza a Cleveland que mantiene vigente su malaria de 50 años sin un campeonato deportivo.

Más fuertes, y aún más rápidos, los Warriors desde el día uno tomaron ventaja y nunca bajaron el paso. Finalmente llegaron a su destino y ahora la historia los recuerda como Campeones. #Deportes Ciudad de México #Deportes Jalisco