El segundo partido de esta edición de la Copa América, enfrentó a México y a Bolivia, dos selecciones que no están entre los favoritos para ganar este torneo actualmente, el primero por llevar a un equipo alternativo, al tener que jugar dos certámenes en estos dos meses, y el segundo por no tener el nivel competitivo para retar a las potencias sudamericanas.

El duelo no comenzó como se esperaba, la selección mexicana tuvo que haber dominado claramente por la calidad individual, pero no fue así, ambos equipos tuvieron por momentos el balón, pero sin causar mayor peligro en las porterías.

Los bolivianos se asentaron en el campo y tuvieron un par de llegadas que pudieron abrir el resultado, la primera al estrellar el esférico en el poste, y la segunda la sacó Jesús Corona, con una de las desviadas que lo han destacado.

Es de sorprender que los mexicanos no pudieran tener el orden para generar una jugada de gol en esta primera mitad, se les vio sobrepasados en algunas ocasiones y no hubo química entre los jugadores que estaban de titulares, a pesar de que no era necesario un #Futbol espectacular, simplemente tenían que mover mejor la pelota a ras de pasto, con mayor rapidez y entendimiento.

En la segunda parte no hubo cambios estratégicos para ninguna escuadra, regresaron del medio tiempo con la misma mentalidad, pero avanzado el compromiso, México fue de menos a más, pero sin llegar a ser claro en su ataque. La más peligrosa la tuvo Raúl Jiménez, cuando remató cómodamente de cabeza un centro de Jesús "Tecatito" Corona, pero el impacto salió desviado para sorpresa de propios y extraños.

En los 15 minutos restantes para que se terminara el enfrentamiento, los dirigidos por Miguel Herrera dominaron, llegaron a rematar a portería en algunas jugadas, pero la mayoría de ellas no iba con dirección de marco. Entre rebotes, jugadas en las que se pedía penal, se acabó el encuentro con un empate sin sabor.

Es triste ver como la selección mexicana alternativa que mandaron a este torneo no pueda con una de las selecciones más a modo de la competencia, no se les ve las ganas de triunfar, de sobresalir, se les nota conformistas y sin futbol asociativo. No hay jugador, al menos en este partido, que se rescate, todos jugaron un compromiso abajo de lo esperado. Es deprimente observar como desaprovechan la oportunidad de jugar en este torneo en el que se pueden medir con las potencias sudamericanas, al mandar una selección que no se entiende entre sí y que juega sin un estilo propio.