Son desproporcionadas las reacciones que se han dado luego de la polémica victoria conseguida por "El Tri" ante su similar de Panamá este miércoles por 2 goles contra uno.

Quienes vieron el encuentro por el televisor, son influenciados por las empresas que tienen comprados los derechos de transmisión y, para la gran mayoría, opinar diferente a lo que está diciendo el narrador, analista o quien sea que esté al frente del evento, tal pareciera una temeridad.

De manera personal creo que un peligroso cóctel hizo explosión en el ánimo de aficionados, comentaristas, analistas y expertos. Este cóctel estuvo conformado por la mala actuación que ha tenido el seleccionado nacional, encabezado por su sobreexpuesto entrenador Miguel Herrera; aderezado por una mala decisión arbitral del juez central Walter López en el partido anterior ante Costa Rica y donde se "regaló" un penalti a los mexicanos, con el cual lograron pasar a la siguiente ronda; y finalmente, aunque no menos grave, una pésima organización del torneo que además viene precedido por un escándalo de corrupción al interior de la FIFA.

Todo esto ha nublado la razón de los más mesurados y se ha llegado a declaraciones desafortunadas y fuera de lugar. Son tres los momentos que más resaltan quienes se desgarran las vestiduras: la primera, una supuesta expulsión para Vela que es condonada por el juez central al mostrarle la tarjeta amarilla. Señores, esto fue una apreciación del árbitro norteamericano Mark Geiger sin dolo y con el fin de conducir el espectáculo por buen camino. El "codazo" que propina Vela fue una caricia ante la andanada de patadas e insultos que recibió de los canaleros.

La segunda: la expulsión de Tejeda,  una clara agresión, con toda la intención de lastimar al "Maza" Rodríguez. Claro, también pudo dejarla en amarilla para compensar, pero en el juez no hubo dolo.

La tercera: la marcación de un penal dudoso, cuando el capitán canalero cae accidentalmente sobre el balón y a golpe de vista, que es cuando el árbitro debe marcar, no es posible apreciar si sujeta o toca el balón con la intención de preservarlo del rival. Aquí la palabra clave es "dudoso", lo que a mi parecer exonera absolutamente a Geiger de la acusación de "tendencioso".

Del segundo penal marcado a favor de los mexicanos, llevados ya por la inercia de una supuesta "actuación sospechosa" del silbante, la gran mayoría se va por la fácil y consideran que es indebidamente decretado, cuando también la palabra "dudoso" queda a la medida y nuevamente encaja en el terreno de lo legal la actuación del norteamericano.

Se crucifica al árbitro norteamericano exacerbados por una mala actuación del seleccionado mexicano que no logra sacar resultados con claridad.

GUARDADO HIZO LO CORRECTO

Muchos se atreven a cuestionar si el capitán mexicano Andrés Guardado debió echar a un lado el primer penalti como gesto de deportivismo, sin embargo, él hizo lo correcto cuando no fue una acción en la que estuviera involucrado y tuviera la certeza de tal injusticia.

Por otra parte, la reacción de los futbolistas panameños ante la tal vez desacertada actuación arbitral también es desproporcionada, ya que en lo deportivo no fueron leales, pues desde el principio se empeñaron en ensuciar el encuentro con provocaciones, patadas y al final montando una coreografía de mártires que conmovió a miles.

Mesura, señores. Sólo fue una polémica actuación arbitral, alejada del dolo y propia del #Futbol. #Televisión #Deportes Ciudad de México