La Selección Mexicana jugó su partido amistoso contra Honduras, que tuvo como objetivo elegir la formación que utilizará en la Copa Oro y escoger a los jugadores que se muestran con el nivel más alto de competencia.

El partido comenzó sin que ninguno de los dos conjuntos tuviera la posesión, pero conforme avanzó, Honduras se ordenó y logró generar algunas ocasiones al ataque que no fueron de peligro para el arco mexicano.

Pero las jugadas más claras las tuvo México, en un par de ocasiones, Carlos Vela colocó el balón en el poste, el primero con un tiro cruzado desde el lado derecho, y el segundo en un tiro libre que cobró cerca del arco.

En la primera parte, los dirigidos por Miguel Herrera estuvieron imprecisos la mayor parte, no tenían salida clara a la ofensiva, e incluso defensivamente se veían diminuidos, el orden no imperó en las líneas, y la delantera no estuvo del todo conectada, fueron de menos a más, pero no se vio un concepto #Futbolístico establecido.

En la segunda mitad, no hubo nada interesante para las dos escuadras, el compromiso decreció, poco orden, imprecisiones en casi todos los sectores y muchos cambios que modificaron el desarrollo del encuentro. Varios conatos de peleas se dieron, sobre todo en la zona donde jugaba Miguel Layún, incluso el cuerpo técnico de las selecciones se quisieron confrontar, pero no hubo mayores incidencias. Varias patadas y contactos duros entrecortaron el compromiso.

México no jugó a nada, muy poco lo que destacó en el equipo, el ataque de Carlos Vela lo rescatable, defensivamente no hay coordinación, el medio campo no tiene buena salida y cuando se ve sin ella prefiere el pelotazo en lugar de buscar el espacio, la delantera poco activa. Con la lesión del Chicharito, las dudas aparecen más en el conjunto mexicano y no se nota el talento de muchos jugadores que juegan en Europa. Mientras que Honduras tuvo sus momentos de orden, sobre todo en la zaga, poco lo que mostraron en la ofensiva y el medio campo no lució en el transcurso del juego.