El jamaicano, tiene 29 años y el jueves en la noche de Pekín, antes de ganar, como se deseaba, como se esperaba, la final de los 200m de un Mundial por cuarta vez consecutiva, se transformó a sí mismo, luego trastornó al mundo entero, que, unánimemente, exactamente 19,56s.

Bolt y los otros siete finalistas de la carrera entraron en la pista, el viento que nunca deja de revolver los papeles en las gradas superiores del Nido, se calmó; la temperatura aumentó hasta los 26 grados, la humedad descendió, y tras un respiro de silencio de apenas unos segundos el estadio volvió a chillar.

"El 200 es mi prueba favorita", había dicho Bolt en los últimos días. Y hoy, con una actuación fuera de serie, ratificó su hegemonía en esta especialidad. n los últimos siete años, ganó los torneos más importantes en 200m: cuatro mundiales (Berlín 2009, Daegu 2011, Moscú 2013 y este) y dos Juegos Olímpicos (Pekín 2008 y Londres 2012). Además, es dueño del récord mundial: 19s19, logrado en su primer título del mundo.

Cuando Usain Bolt celebrara su victoria saludando a las tribunas, apareció un camarógrafo de la organización del Mundial de #Atletismo 2015. Lo único que quería el pobre hombre era captar el mejor ángulo del atleta jamaiquino, pero no todo salió a la perfección.

Usain Bolt andaba feliz de la vida hasta que sintió un golpe en el tobillo. Era el Segway del camarógrafo de la organización del Mundial de Atletismo 2015, que minutos antes había sufrido un desperfecto en su recorrido y se fue con todo contra el corredor. Una ‘carretilla’ de aquellas que mandó al suelo al atleta de Jamaica.

Cuando todos pensaron que el golpe podría lesionar a Usain Bolt, el atleta se paró y disimuló la caída, como si nada hubiera pasado. El asombro, sorpresa y risas de los presentes nadie se las quitará. Como tampoco la cara de preocupación del camarógrafo del Mundial de Atletismo 2015.

Si en los 100m no tuvo ni una centésima de respiro, en los 200m Bolt tuvo tiempo de relajarse para disfrutar de su triunfo, para golpearse el pecho. Luego, en su slang de Kingston dijo: “One Don”, que, traducido, significa, “one boss” (un jefe). Y Gatlin, convertido, dijo amén.

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