Todos los resultados de estas pruebas fueron publicados por el almanaque atlético editado por Spalding en 1905. En años recientes fueron nuvamente recuperados por el libro “”The 1904 Olympic Games”, de Bill Mallon, editado en Estados Unidos en 2009. 

Mientras Jorhn E. Sullivan se mostró satisfecho con las conclusiones de este ‘experimento’, el doctor W.J. McGee hizo notar en sus reportes que la mayoría de los competidores nativos concursaban sin entender la noción de ganar, es decir que no tenían claro que debían poner su mayor esfuerzo en cada competencia; además de que las condiciones en las cuales competían distaban mucho de su entorno natural y social. Mc Gee intentó reproducir su experimento en septiembre del mismo año, pero después de entrenar a cada uno de los participantes; aunque si se realizaron las pruebas, estas no tuvieron trascendencia pues no se hizo ningún registro oficial de los resultados.

Mientras se realizaban estas jornadas, consideradas por muchos como una mancha racistas en la historia del deporte internacional, en los #Juegos Olímpicos de Saint Louis 1904 se vivió la proeza del primer atleta de color en ganar una medalla olímpica: George Coleman Poage, hijo de esclavos en Missouri, obtuvo el Bronce en las pruebas de 200 y 400 metros con vallas. Ocho años después, en Estocolmo 1912, una de las figuras de los Juegos Olímpicos sería el atleta estadounidense Jim Thorpe, que ganó dos medallas de oro (en decatlón y pentatlón), y era descendiente de la tribu piel roja Sac and Fox.

Cabe señalar que en los Juegos Olímpicos de Saint Louis 1904 no estuvo presente el barón Pierre de Coubertain, fundador del olimpismo. Cuando más tarde se enteró de la celebración de las ‘Jornadas Antropológicas’ análogas a los Juegos Olímpcios en la misma sede declaró: “En cuanto a esta mascarada ultrajante, se despojara todo naturalmente de sus oropeles cuando estos Negros, estos Rojos, estos Amarillos aprendieran a correr, a saltar, a lanzar y dejarán a los Blancos atrás de ellos”.